Opinión

5 frases vacías que me tienen hasta el queque


 
Sospecho que todo inició con la revolución tecnológica de los últimos quince años. Porque comparémoslo: hace más de una década prácticamente no las escuchábamos y ahora aparecen hasta en la sopa.
 
Estoy harto. Estas son:
 
 
Primera: Nuestro menú ha cambiado. No sé por qué les da a los bancos, empresas de televisión restringida, y sistemas de telemercadeo que utilizan un call center por recetarnos esta frasecita. Vaya, como si uno tuviera que saber cuál era el menú anterior, no vaya a ser que en la prisa de querer hablar con un ser humano le piquemos al dígito que correspondía al otro y la reguemos. Por favor.
 
Segunda: Esta llamada podrá ser grabada con fines de calidad. ¿Calidad? ¿Quién les dijo a los señores de los call centers que los consumidores estamos contentos con su calidad? Además los fines de calidad, aunque los suponemos buenos, podrían ser exactamente al revés. Apuesto a que la gente le gustaría más terminar la transacción con una sonrisa que saber que lo están grabando.
 
Tercera: ¿Hay algo más que podría hacer por usted? Desde que los señores del Ritz Carlton inventaron el servicio personalizado, todo mundo adoptó estas frases de manual de procedimientos y piensa que por ofrecerse a hacer algo más uno quedará contento; pero la verdad es que quienes están de ambos lados de la transacción saben que el que la pronuncia ya quiere terminarla y pasar a la siguiente para palomear un cliente más.
 
 
Cuarta: ¿Me ayuda con el respaldo de su asiento? Esta es muy popular en Aeroméxico cuando algún insensato sigue con el respaldo reclinado a pesar de haber escuchado un aviso en contrario. Confieso que el “me ayuda” me resulta cortésmente hipocritón. Qué bien se escucharía: enderece su respaldo. A mandar. Punto.
 
 
Quinta: Estamos para servirle, agradecemos su preferencia. No es cierto, digan la verdad. Un estudio de Gallup en Estados Unidos reveló que el 70 por ciento de los estadounidenses odian su empleo. No me quiero imaginar la cifra aquí, con tanta empresa familiar y tan honda carencia de meritocracia. Por eso pienso que mienten cuando dicen que están para servirme.
 
Sin duda eran más honestos aquellos tiempos en los que uno escuchaba: para continuar, deposite sin colgar otra moneda.
 
Twitter: @SOYCarlosMota