Opinión

Franquicias y bancos,
¿una buena alianza?

 
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expo franquicias

La industria de las franquicias y los bancos tienen más similitudes, quizá, de lo que se han dado cuenta. Ambas crecen a ritmos anuales de 10 por ciento, es decir, cuatro veces más que toda la economía mexicana. Uno vía la inversión y otro el crédito transforman la vida de las personas.

Por ejemplo, hay franquicias desde 50 mil pesos, que son conocidas como una vía de autoempleo para aquellos que fueron liquidados, o bien, los que ya se jubilaron y buscan invertir sus recursos y tiempo libre.

Para las personas que quieren adquirir una franquicia las opciones son infinitas, desde alimentos y bebidas, comercio o servicios especializados, cuidado personal, entre una gran variedad, ya que el 45 por ciento de las franquicias tienen un rango de inversión entre 100 mil a 500 mil pesos y el 55 por ciento de ellas obtienen regalías del 1 al 5 por ciento de las utilidades.

Tan sólo en la Asociación Mexicana de Franquicias participan más de 320 marcas y empresas con más de 80 mil puntos de venta, en donde una de las partes más importantes es que el 85 por ciento de las franquicias que hay en el país son nacionales y sólo el 15 por ciento son extranjeras. 

Pero pese a estos números y a que la mayor parte continúa operando al quinto año —contra las Pymes, que duran en promedio dos años de vida—, poco se sabe que haya alianzas entre esa industria y los bancos para fomentar este tipo de negocios, los cuales ya tienen una estructura definida y al menos un periodo de vida mucho mejor que otros.

A la fecha, salvo la Secretaría de Economía vía programas de emprendedores, no hay un esquema diseñado para, por ejemplo, aquellos que buscan adquirir una franquicia reciban un financiamiento parcial de la banca para ayudarlos en el trance de la instalación, lo cual sin duda podría convertirse en un buen negocio para ambos, ya que el riesgo de instalar y poner en marcha una franquicia se conoce. Los números ahí están, lo que no hay es un programa como el dedicado al sector hotelero, por ejemplo, o para Pymes de ciertos sectores.

Claro así como un banco debe medir el riesgo al otorgar un crédito y evitar el sobrendeudamiento de la persona para que éste sea pagado en tiempo y forma, el adquirir una franquicia no es sinónimo de ganar dinero a manos llenas, como cualquier negocio requiere atención constante para que funcione.

Para las personas, el adquirir un crédito a tasa preferencial, siempre y cuando inviertan la mayor cantidad de recursos para comprar la franquicia, puede ser una buena oportunidad, y para los bancos también, considera Jacobo Buzali, que recién asumió la presidencia de la Asociación, por lo que será interesante ver si logra convencer a los bancos de las ventajas de ser aliados más visibles.

De hacerse las cosas de forma correcta, podríamos ver no sólo más franquicias, sino más personas teniendo su propio negocio, con los beneficios que ello implica. Por lo pronto la moneda está en el aire.

Twitter: @JLeyvaReus

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