Opinión

Franquicia política

Créalo o no, la medalla Belisario Domínguez parece franquicia de los partidos.

Hace 60 años, el entonces presidente Adolfo Ruiz Cortines honró el nombre del ilustre y valeroso chiapaneco para reconocer a los hombres y mujeres “que se hayan distinguido por su ciencia o su virtud en grado eminente, como servidores de nuestra Patria o de la Humanidad”.

Pero en nombre de la pluralidad en el Senado, los grupos parlamentarios se abrogaron el derecho de otorgarla a l@s distinguid@s mexican@s por colores partidistas y por turnos.

Por eso cuando dos partidos se pelean por el derecho a decidir que les toca, pues como dice la suegra, el cuche tuerce el rabo.

Y para el anecdotario, fue una mujer la primera en recibir la Belisario Domínguez, distinción que recayó en la profesora María Rosaura Zapata Cano, por allá en el año de 1954.

Lo triste es que en la historia de la medalla sólo cuatro mujeres la han recibido.

Esto refleja que para variar los legisladores no son muy propensos a privilegiar la equidad de género. La última mujer en recibir esta presea fue doña Griselda Álvarez y eso fue por allá en 1996. Uff.

Este año se ha demorado un mes la nominación y al menos hay dos mujeres en la lista de los probables ganadores, a saber, Ifigenia Martínez y Julieta Fierro.

Se les pasa la mano a los partidos en hacerla de emoción.

Real Politik

Uno. Los seguidores de AMLO sacaron el cobre cuando pidieron que le retiraran la medalla Eduardo Neri a la ministra Olga Sánchez Cordero, nada más porque les echaron abajo la consulta energética.

Dos. Hace dos semanas falleció Jorge Obrador Capellini, el mismo que detuvo en la Ciudad de México hace años al exgobernador veracruzano Dante Delgado. Al campechano se le recuerda por aquella frase de “fue un error histórico fusionar a la DIPD con la Policía Judicial”. Y sí