Opinión

Frank Sharry demanda frenar las expulsiones


 
Las cifras preliminares dadas a conocer por la Oficina de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos hablan de una caída en las deportaciones de indocumentados, que se puede explicar tanto porque ya quedan pocas personas por expulsar como porque el imán laboral y económico del país vecino ha perdido atractivo.
 
De cualquier forma, sostienen activistas como Frank Sharry, director ejecutivo de America’s Voice, organismo defensor de los inmigrantes, “la administración Obama todavía está deportando a cientos de miles cada año que calificarían para el camino a la ciudadanía bajo la legislación que el propio gobierno apoya. Eso es indignante, porque si aplicara cabalmente sus políticas existentes sobre el uso discrecional para mantener la mira en los malos actores, reduciría aún más significativamente las deportaciones”.
 
 
Este año concluirá sin que la reforma migratoria avance, después de la esperanza que representó la aprobación del proyecto de ley en el Senado en junio ––bastante draconiano, por cierto–– al chocar con la resistencia de los republicanos y el Tea Party en la Cámara baja.
 
Palabra
 
Sin embargo, la demanda se mantiene y aunque 2014 será un año de elecciones intermedias, que hará más difícil la reforma, The Christian Science Monitor reportó que Washington inició casi en secreto en las últimas semanas el programa “Palabra en el lugar”, que protegerá a los indocumentados que son familiares del personal militar.
 
 
Entre tanto, Sharry, quien empezo su carrera ayudando al reasentamiento de refugiados de Vietnam en los años setenta, seguirá al igual que muchos otros activistas su lucha por los indocumentados. Sostiene: “La historia de la inmigración es la historia de EU y definirá nuestro futuro de la misma forma en que definió nuestro pasado. Yo estoy por un enfoque liberal y regulado de la inmigración, que renueve los ideales estadounidenses que trascienden clases, razas y religiones”.