Opinión

Francisco y Barack

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Papa Francisco EU

SYRACUSE, NY.- A raíz de la apertura de relaciones diplomáticas entre Washington y La Habana apareció una incisiva y divertida caricatura. Re-imaginando los 1960s reproduce una supuesta conversación entre Fidel y el Che: ¿Cuándo crees que se establezcan de nuevo relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos? Contesta el otro: Cuando haya un negro en la oficina oval y un Papa porteño. Carcajadas.

La caricatura capta con enorme desparpajo la odisea que representa la llegada de un afroamericano a la oficina oval y la de un latinoamericano al palacio vaticano. Pero además de romper estereotipos, ¿qué tienen en común estos dos líderes del inicio del siglo XXI?

Ambos asumieron sus liderazgos en situaciones de crisis. Al iniciar Francisco, la Iglesia católica experimentaba un enorme descrédito ante los continuos escándalos de pedofilia y las finanzas vaticanas. Por su parte, Barack asumió la presidencia en medio de la mayor crisis económica desde 1929. Las intervenciones en Irak y Afganistán habían dejado a este país fatigado, gastado y dividido.

Francisco y Barack fueron investidos como líderes de la institución religiosa más importante del mundo y del país más poderoso del planeta para enfrentar escenarios plagados de incertidumbre y adversidad.

Gracias a una mandato más centralizado y tal vez en ello pese su edad, Francisco ha marchado con más prisa y un paso más firme. La publicación de sus encíclicas --Lumen fidei y Laudato si-- llegaron a los tres meses y a los dos años respectivamente de que asumiera la silla de San Pedro. Barack, hasta los dos últimos años de su presidencia, está consolidando un legado de paz: el acuerdo nuclear con Irán y el descongelamiento de la relación con Cuba.

En la visita de Francisco a su país, Barack ha dejado de ser “no drama Obama.” Es decir un líder que esconde sus sentimientos. Por el contrario, ha llamado gratamente la atención su amplia sonrisa y la calurosa bienvenida que le ha brindado a Francisco. Siendo el tercer Papa que acude a Washington, una capital acostumbrada a ser visitada por todos los líderes del mudo, Francisco la ha deslumbrado y conmocionado, incluso obscureciendo literalmente la visita de otro gran líder, el presidente chino Xi Jinping.

Barack ha recibido gozoso a Francisco por el respeto que le infunde; en agradecimiento por haber sido mediador en la apertura de relaciones con Cuba; pero sobre todo, por la importante compatibilidad en sus convicciones y agendas.

Francisco y Barack abanderan una mayor justicia social. Francisco casi desde una posición de izquierda, ha hecho fuertes críticas al capitalismo por las profundas iniquidades que cultiva y se ha colocado decididamente del lado de los pobres. Barack dejará con su reforma de salud el legado de inclusión social más importante desde Lyndon B. Johnson. Sus mayores preocupaciones se han centrado en el impacto que ha tenido la crisis económica en las clases medias y en las minorías raciales.

Llama también la atención que Barack ha sido el primer presidente que visita una prisión federal y Francisco estará en un prisión en Filadelfia. Ante la necesidad de reformar las prisiones, ambos han reflexionado sobre la condición humana. Barack, profundamente preocupado por el alarmante número de afroamericanos prisioneros, recordó que en su juventud consumió drogas y de haber sido descubierto tal vez hubiese acabado en una prisión en vez de la Casa Blanca. En una reunión con capellanes de prisiones en 2013, Francisco se preguntó: “¿Por qué él está aquí y no yo?... En vista de que nosotros compartimos la misma debilidad, ¿por qué el sucumbió y no yo?”.

Desde distintas plataformas y posiciones, ambos están aprovechando sus liderazgos para combatir el calentamiento global. Para Francisco es un tema de justicia económica y ha insistido que afecta desproporcionalmente a los países más pobres. Barack ha tomado conciencia de que es el problema global más apremiante y ha realizado esfuerzos internos y diplomáticos sin precedente.

Ambos tienen cerca de su corazón a los inmigrantes. En la Casa Blanca Francisco expresó “como hijo de una familia de inmigrantes, me siento feliz de estar aquí, un país que ha sido construido con ese tipo de familias”. Barack simplemente no dejará el legado positivo que prometió, pues fracasó en lograr una reforma migratoria.

La visita de Francisco ha venido a renovar el mandato pacifista y de inclusión social de Barack. Lo ha hecho sin haber alienado a los conservadores. Al igual que lo hizo en Cuba, Francisco ha caminado sobre una línea fina en la que predica pero no lastima y ha logrado una especie de tregua ideológica en un Washington enormemente polarizado.

Twitter: @RafaelFdeC

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