Opinión

Forma y fondo

 
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POBRES gUANAJUATO

La medición de variables como los precios, la producción, el consumo y otras tantas es fundamental para entender el funcionamiento y la evolución de un país. En muchos casos la medición es una tarea titánica y compleja. Es entonces cuando la claridad en la información y la transparencia en la metodología se vuelve de suma relevancia.

El viernes pasado el Inegi publicó el Módulo de Condiciones Socioeconómicas que el Coneval, y cualquiera que así lo desee, utiliza para la medición de la pobreza. Ese mismo viernes vimos que el ingreso estaba calculado de una forma distinta a como usualmente se hace, volviendo el cálculo incomparable frente a las mediciones anteriores. Ese mismo día, Julio Santaella, presidente de la junta de gobierno del Inegi, dijo en una entrevista de radio que la gente siempre miente sobre su edad, su peso y su ingreso. Puede ser. Sin duda existían problemas en la forma en la que se medía el ingreso y se subestimaba.

Al preguntársele sobre su ingreso, la gente teme ser fiscalizada y es posible que manifieste tener un ingreso menor al que realmente tiene.

Esto pasa en cualquier nivel de ingreso, pero el fenómeno se va incrementando mientras nos acercamos a los ingresos más altos.

Medir la pobreza es una tarea complicada. De entrada, tiene que fijarse una línea a partir de la cual se es pobre. A nivel internacional, se suele usar el umbral de 1.9 dólares para determinar si una persona es pobre.

En México el cálculo es multidimensional. Se considera que la pobreza tiene diferentes dimensiones y se evalúa de esa manera. Una persona es pobre si tiene al menos una carencia social (las seis son: educación, seguridad social, salud, vivienda, servicios básicos y alimentación) y además un ingreso menor al de la línea de bienestar. Es pobre extremo quien adicionalmente a tener un ingreso menor a la línea mencionada, tiene tres o más carencias sociales.

Frente a estas definiciones de pobreza, el cálculo del ingreso se vuelve fundamental. Igual de importante es definir la línea de bienestar mínimo. Esa línea está dada por una canasta alimentaria de consumo básico definida por el Coneval. Esa canasta en junio costaba en zonas rurales 938 pesos y en urbanas mil 322.

El Inegi levantó la última información correspondiente al Módulo de Condiciones Socioeconómicas entre agosto y noviembre de 2015. La información se presentó el 15 de julio, con la cual, en otra situación, el Coneval hubiera publicado las cifras de pobreza en los siguientes diez días. La idea es darle seguimiento a las medidas y a las políticas de combate a la pobreza o de desarrollo social. Sin embargo, en esta encuesta se recabó otra información sobre el ingreso, lo cual hace las cifras incomparables. Tal vez se podrían hacer ajustes si entendiéramos qué fue lo que el Inegi calculó distinto, pero esa información no la tenemos. Lo único que sabemos es que cambió la forma de captación del ingreso, con la idea de corregir su subestimación.

Preocupan muchas cosas. No ha habido claridad. No ha habido transparencia. No ha habido ni siquiera comunicación al respecto.

En contraste, a partir del año entrante se cambiará la forma en la que se calcula el INPC. Cambiará la encuesta que se aplica para usar ahora la Engasto que refleja de mejor manera los patrones de consumo de los agentes por ser una encuesta anual, por lo que los ponderadores se acercan más a la forma en la que gastan las familias en México. En este caso, ha habido comunicación, boletines, explicaciones; en términos generales, ha habido disposición para explicar la nueva metodología.

No pasó lo mismo con el cálculo del ingreso. No tengo ninguna duda de que la forma en la que se calculaba no captaba de forma precisa el ingreso de las familias. Pero ahora nadie sabe cómo se calcula. Más bien, seguramente el Inegi sabe cómo lo calculó, pero no lo ha comunicado. No se pueden hacer cambios así en la metodología. El Inegi sabía desde antes de agosto del año pasado que captaría el ingreso de diferente forma. Sin embargo, no lo comunicó. No le informó al Coneval ni al público de estos cambios.

En una época en la que cada vez más la sociedad exige transparencia, el Inegi tendría que cuidar las formas. Al final del día, la forma es fondo.

La autora es profesora de Economía en el ITAM y directora general de México ¿cómo vamos?

Twitter: @ValeriaMoy

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