Opinión

Fone, sigue la depuración

 Pablo Velázquez*
1
 

 

Billetes de cien, doscientos y quinientos pesos. (Arturo Monroy)

El 30 de abril de este año la Secretaría de Educación Pública publicó en el portal del artículo 73 de la Ley General de Contabilidad Gubernamental la base de datos de la nómina del primer trimestre del Fondo de Aportaciones para la Nómina Educativa y el Gasto Operativo (Fone). De acuerdo con la información publicada, se realizaron 1,155,666 pagos a 1,001,314 distintos RFC.

La centralización y publicación de la nómina representa en sí una buena noticia: ahora tenemos información de la nómina educativa a nivel nacional, haciendo posible detectar irregularidades y eliminarlas. Sin embargo, tenemos también malas noticias respecto a qué tanto los estados han acatado las disposiciones de la reforma educativa.

Vemos que, aunque la ley señala que los trabajadores con licencia o en comisión dejarán de gozar de sueldo durante su licencia, en el primer trimestre las entidades federativas pagaron más de 25.3 millones de pesos en conceptos como “licencias para asuntos personales, cargos de elección popular, estudios nacionales o en el extranjero, comisión sindical”. Es decir, con Nuestro dinero pagamos cada mes casi 8.5 millones de pesos para personas que cobraron como docentes pero no se pararon en un salón de clases. Aunque la mayoría de las entidades presentaron este tipo de irregularidades, el desvío se concentró en nueve estados: Baja California, Campeche, Coahuila, Hidalgo, Jalisco, Estado de México, San Luis Potosí, Sonora y Veracruz. Aquí existe una complicidad entre los gobiernos estatales y la Federación al amparo de la impunidad que entre ellos mismos se otorgan.

¿Qué pasó con Guerrero y Oaxaca? ¿Mostraron comisionados o personal con licencia? En los formatos oficiales designados para ello, no. Sin embargo, esto no significa que no tengan personas en esta condición. Muy abusadas las autoridades de estas entidades, siguen haciendo pagos irregulares e/o ilegales a personal adscrito a centros de trabajo con clave “AGS” (personal comisionado al sindicato) o “AGD” (personal comisionado a otras dependencias). En estos centros, Oaxaca registró 231 pagos en los primeros tres meses del año que representaron más de 13 millones de pesos mientras Guerrero registró 20 pagos en el mismo periodo que representaron casi tres millones de pesos. Más de 16 millones de pesos en centros de trabajo que sirven a los adultos pero no a los niños.

Este monto podría parecer poco comparado al total de la nómina docente, pero veamos como pega en el salario de un maestro. En estos tres meses, de acuerdo al Fone, un docente que labora en un centro que sí es una escuela se llevó en promedio 22 mil 198 pesos al mes, mientras una persona adscrita a un centro AGS o AGD ganó alrededor de 33 mil 861 pesos mensuales. ¡52 por ciento más al mes en este trimestre sin tener que ir a una escuela ni estar frente a grupo, sólo cumpliendo (¿?) con las obligaciones (¿¿¿???) sindicales! Un descaro.

Estimado lector, no olvide estas cifras cuando le digan que 43 de cada 100 escuelas públicas en Oaxaca carecen de agua corriente o que 55 por ciento de nuestros jóvenes no cuentan con las competencias para participar plenamente en un mundo global.

¿Qué hacemos? Tener indignación no es suficiente, hace falta actuar de manera organizada y legal. Mexicanos Primero ha denunciado penalmente a personas en el estado de Nayarit que durante los últimos cinco años han recibido ilegalmente millones de pesos y seguiremos presentando denuncias contra otras personas que, sin dar clases, reciben el dinero que debería llegar a los verdaderos maestros y alumnos. Cualquier ciudadano harto de este robo, puede firmar y respaldar estas denuncias en www.finalabuso.org, para exigir que se haga buen uso de nuestro dinero. Es lo mínimo que debemos hacer por el derecho a aprender de nuestras niñas, niños y jóvenes.

* Investigador de Mexicanos Primero.

También te puede interesar:
Como propuestas de campaña: cumplir la ley
De la evaluación a la mejora, trabajo de todos
¿Qué necesita una niña o niño para aprender?