Opinión

¿Fondo petrolero?

10 febrero 2014 4:8 Última actualización 11 octubre 2013 5:2

 
David Colmenares Páramo
 
Legisladores locales de Tabasco, Campeche, Hidalgo y Veracruz, estados relacionados con la actividad petrolera se reunieron hace unos días para plantear la creación de un mecanismo que compense la caída de sus participaciones, no sólo por el efecto de la crisis, también por el efecto de las fórmulas de distribución cambiadas hace algunos años y por el hecho de que no reciben recursos adicionales derivados de la actividad petrolera. La base para el cálculo de las participaciones es la recaudación participable, la cual se integra prácticamente por todos los ingresos corrientes y derechos como el de hidrocarburos, determinados los porcentajes que corresponden a cada Fondo, se distribuyen las participaciones de acuerdo a fórmulas que no consideran situaciones particulares, como sucedía antes de 1980.  Para lograrlo tendrían que crearse o fondos como los que piden estos legisladores, cambiando las fórmulas de distribución –lo cual generaría ganadores y perdedores- o incrementando el porcentaje participable, para lo cual hay muchas propuestas en el Congreso.
 
Existen pequeños fondos que se participan a entidades petroleras, nunca como en el pasado, lo que generó distorsiones que se pretendieron amortiguar con los cambios de fórmulas de 1990. Está el Fondo de Extracción de Hidrocarburos (Fexhi) el cual equivale al 0.6 por ciento del derecho de hidrocarburos y se distribuye a algunas entidades petroleras, así como el derecho adicional sobre la extracción de petróleo, que se participa a los municipios por donde sale el petróleo de exportación.
 
Todas las entidades federativas reciben recursos derivados del cobro de las cuotas de gasolina y diesel, que podrían equivaler a un sobreprecio.
 
En efecto desde 2008 en la ley del IEPS, artículo 2º. –A,  se estableció que se aplicarían cuotas a la venta final en territorio nacional de gasolinas y diesel, que se destinarían a las entidades federativas, municipios y demarcaciones territoriales. De la recaudación de esas cuotas, 2/11 partes se destinaron para crear un Fondo de Compensación para las diez entidades federativas con menor PIB per cápita no minero y no petrolero. Por cierto las mismas varían de un año a otro en función de la información del PIBE y de la población.
 
En el acumulado la mayor parte de las participaciones derivadas de este fondo se ha pagado fundamentalmente a Chiapas y a Oaxaca.
 
Hablan de crear un fondo extraordinario con recursos federales para las entidades petroleras, a partir de que no se puede modificar el impacto de las reformas de 2008, por el efecto suma cero.
 
 
Esta iniciativa de legisladores de entidades petroleras se explica entre otras razones por la caída real de sus participaciones de que han estado por debajo de su nivel real de 2008, aunque el último mes más o menos se igualan en términos reales y el poder adquisitivo de las mismas se ha reducido, a la par que las presiones de gasto particularmente lo relacionado con el gasto en educación básica y los pari pasus para los diversos programas federales, lo que los tienen en situación financiera delicada.
 
Tenemos el caso del Fonden que para algunas entidades ha sido catastrófico para sus finanzas por el impacto de los fenómenos naturales y por los recursos que tienen que aportar, por lo menos la mitad.
 
Por ello, surgen planteamientos de esta naturaleza por parte de los estados petroleros, como en el pasado ya han planteado, por ejemplo los chiapanecos por sus reservas hídricas del país o los municipios turísticos por generar importantes ingresos de divisas, etc.
 
La cuestión es que la problemática fiscal actual de las Entidades Federativas no puede ser resuelta jalando la cobija, porque con la suma cero para que unos ganen otros tienen forzosamente que perder, que es lo que pasó en 2008 con el cambio de las fórmulas de participaciones hoy basadas fundamentalmente en la población domiciliada, sin mecanismos de compensación que palien un poco la situación financiera de las perdedoras. Es urgente una reforma fiscal que provea mayores recursos a la hacienda nacional, pero igual de importante es una reforma al federalismo fiscal, que resuelva los problemas fiscales de todos los órdenes de gobierno. Urge romper la suma cero, ya sea creando fondos de esta naturaleza, incrementando el porcentaje participable y/o transfiriéndoles responsabilidades en materia tributaria, con un potencial recaudatorio importante.