Opinión

Fintech, la amenaza
de los bancos

 
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¿Qué tanto debería estar dispuesta una persona a llevar a cabo sus transacciones financieras con compañías nuevas que no son ‘bancos’?

¿Es buena idea, por ejemplo, pedirle un crédito para comprar un departamento a un grupo de desconocidos conectados a través de una aplicación del celular? ¿Es recomendable que un trabajador destine, por ejemplo, los 20 mil pesos del aguinaldo para financiar a través de una app el negocio de otro mexicano que no conoce y que promete darle un interés de 15 por ciento?

Estas y otras preguntas parecieran tener respuestas difusas. Si bien no tiene nada de malo prestarle el aguinaldo a un desconocido, ¿qué pasa si no nos lo devuelve? ¿A quién le reclamamos?

Las empresas de la nueva ola tecnológica financiera, llamadas fintech, acercan al demandante del dinero con el oferente del mismo, y lo hacen comúnmente a través de plataformas tecnológicas novedosas, revelando tipo de proyecto, necesidades y alcance. En la plataforma Fondeadora, por ejemplo, el proyecto periodístico Animal Político reportaba ayer 327 mil pesos recaudados, pero no prometía ningún rendimiento financiero; es decir, hasta donde se entiende, el dinero simplemente se le regala. Por un aporte de 400 pesos, por ejemplo, la empresa otorga una playera al donante.

Hace una semana el banco BBVA lanzó su novena competencia de innovación Open Talent, con 200 mil euros en premios. Una de las categorías es 'Fintech for Companies' (F4C). La convocatoria cierra en julio y está abierta a los países donde opera el banco español, incluido México. Esto podría interpretarse como un intento de este banco para allegarse de modelos financieros disruptivos que surjan extramuros, sobre los que anhelaría tener conocimiento, para no verse excluido de las tendencias.

Bien a bien, nadie tiene claro qué forma tendrá la amenaza de fintech al modelo bancario. De hecho, no sólo los bancos están amenazados. Las aseguradoras también. En Estados Unidos surgió la fintech llamada Metromile, que cobra el seguro de auto por el kilometraje recorrido.

Este modelo resulta muy barato para quienes conducen pocos kilómetros. El precio mensual es de 35 dólares más 0.05 por cada milla recorrida (1.6 kilómetros aproximadamente).

Los banqueros que se reunirán esta semana en Acapulco en la Convención Bancaria no podrán omitir el tema. Pero querrán impulsar un ángulo con urgencia: es necesario que la Comisión Nacional Bancaria emita regulación. Sin ella, argumentarán, los riesgos se potenciarán. Quizá tendrán razón. Lo que es un hecho es que el modelo tradicional está comprometido y que, con la ‘uberización’ de la economía, será vital que se despojen ya de sus viejos comportamientos, alejados de las necesidades del cliente.

Twitter: @SOYCarlosMota

Correo: 
motacarlos100@gmail.com

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