Opinión

Finanzas públicas: todavía petrolizadas

22 octubre 2013 5:2

 
Si en algún momento se pensó en dar un salto firme en la despetrolización de las finanzas de finanzas públicas con la reforma fiscal de 2014, esa aspiración ya quedó en el pasado.
 
De acuerdo con la Ley de Ingresos aprobada por los diputados, el 28 por ciento de los ingresos del gobierno federal provendrán el próximo año de los derechos sobre hidrocarburos. La parte de los ingresos totales del sector público que provienen del petróleo es semejante.
 
En la Ley de Ingresos aprobada hace un año, la proporción prevista era de 31.5 por ciento, así que algo bajó, pero todavía en una proporción muy limitada.
 
La reducción en términos reales es de 3.6 por ciento de un año a otro.
 
Lo que el petróleo le estará dando al gobierno federal y a los estatales, son 785 mil millones de pesos para el próximo año.
 
Para dimensionar lo que representa la cifra de los recursos transferidos por Pemex a la Federación, puede observarse que es equivalente al 77.6 por ciento del ISR que pagarán todas las empresas y todas las personas físicas del país, o bien 28 por ciento más que todo el IVA que se recaudará el próximo año.
 
Aunque no se discutió este año la reforma fiscal de Pemex como parte del paquete de cambios fiscales, de acuerdo a la propuesta del Ejecutivo (la que se conoció oficiosamente pues aún no existe ninguna iniciativa entregada) de cualquier manera, el periodo de transición que se definió implicaba que en el 2014 no habría ningún cambio sustancial en la transferencia de ingresos de Pemex al gobierno federal.
 
Si en el 2015, realmente se bajara el monto de recursos que Pemex transfiere al gobierno, por ejemplo, en 10 por ciento, se estaría perdiendo un ingreso del orden de 78 mil 500 millones de pesos que tendrá que compensarse de alguna manera.
 
Y, aun si hubiera esa reducción, los ingresos petroleros representarían todavía el 25 por ciento de los ingresos del gobierno federal.
 
En la medida que se haga efectiva la reforma fiscal para Pemex, que habrá de discutirse a la par que la reforma energética, aparecerán nuevas presiones fiscales que harán casi inevitable que se vuelva a hacer una revisión del sistema fiscal mexicano.
 
La reforma que se aprobó la semana pasada en la Cámara de Diputados dista de ser “la” reforma definitiva. Ya lo verá.
 
 
Alianzas cruzadas
 
Aunque la composición partidista del Senado es menos cómoda para el PRI que la de la Cámara de Diputados, en realidad no habrá problema para sacar adelante la reforma fiscal.
 
Se requieren 65 votos para tener 50 por ciento más uno, y asegurar que pase la reforma.
 
Entre los 52 senadores del PRI y los 9 del Verde, se quedarían a 4 votos de asegurar la mayoría.
 
Se puede anticipar que, aunque algunos senadores del PRD probablemente voten en contra de la reforma, habrá el número requerido para sacar adelante la iniciativa antes del final de octubre.
 
El PAN va a votar en contra de la iniciativa, como también ya ocurrió entre los diputados. Y, también en el debate, el PAN se lanzará duramente en contra de la reforma para tratar de recuperar presencia política entre la clase media.
 
Cuando termine la discusión fiscal, en el curso de noviembre, en el Senado cambiarán las alineaciones y alianzas, cuando llegue la discusión de la reforma energética. O al menos, el plan del gobierno es que así ocurra.
 
La reforma requiere las dos terceras partes más uno, es decir, 84 senadores. Si votara a favor el PRI, el Panal y el Verde, se llegaría a 62 legisladores. Suponiendo que toda la izquierda vota en contra, se necesitarían al menos 22 senadores panistas de los 38 para llegar a aprobarse.
 
 
Por eso la necesidad de que en el tema fiscal, no se vaya a romper con el PAN, pues el hecho podría tener graves consecuencias.
 
 
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