Opinión

Finalmente les llegó la hora a los mercados públicos del DF

Miguel Mancera ejerce histórico giro de las políticas hacia mercados públicos en el DF: otorgará una primera bolsa por 70 millones de pesos para aquellos proyectos de modernización a mercados públicos que hasta el pasado 1 de julio presentaron delegaciones políticas del DF.

De las 16 delegaciones existentes y convocadas a participar por estos recursos, 10 entregaron proyecto para renovar 14 mercados públicos de la capital de la República Mexicana.

Para principios de agosto el Gobierno de la capital entregará los recursos para los proyectos que vayan a ser apoyados, de manera que los primeros mercados públicos participantes inicien 2015 con una nueva cara y una renovación que les permita ofrecer a la ciudadanía espacios modernos en donde, por ejemplo, sea posible contar con cajeros automáticos, puedan ejercerse los pagos con tarjeta de crédito o débito, puedan contar incluso con ventanillas de atención bancaria, cuenten con internet, tengan iluminación eficiente, seguridad confiable y sean reflejo de las ventajas que ofrece la tecnología en todos sentidos. Renovará estos espacios de abasto y comercio procurando conceder a la ciudadanía una experiencia renovada y segura.

En la capital del país existen 329 mercados públicos. Algunos tienen sus antecedentes remotos antes de la llegada de los españoles a nuestro territorio y los jóvenes pudieran ya estar apagando las 50 velitas de un pastel poco dulce, porque por lo regular su deterioro fue atendido con recursos insuficientes y la idea de la renovación fue imposible de contemplar.

La primera bolsa de recursos para renovar integralmente estos espacios tan importantes para la vida económica y social de los habitantes del DF que, insistimos, suma 70 millones de pesos, obliga a las delegaciones a presentar proyectos integrales de modernización que se ajusten a una normatividad transparente y a participar con 40 por ciento de los presupuestos totales que presenten; es decir, la Secretaría de Desarrollo Económico del DF entregará 60 por ciento de los recursos necesarios para la renovación de los mercados para el caso de los proyectos que se estimen viables y que se ajusten a la normatividad en la que trabajaron durante más de tres meses.

Los diseños que fueron presentados hasta el día primero de julio serán revisados por un comité especializado en cuestiones jurídicas, de tal forma que los que pasen -se estima que la mayoría- puedan seguir con el análisis de viabilidad que tomará finalmente las decisiones en cuanto a qué proyectos serán autorizados y hasta qué montos.

La firma de los convenios respectivos se espera para los primeros días de agosto y el arranque de las obras para ese mismo mes, de manera que algunos mercados queden terminados a finales de año, previo a la llegada de la época decembrina. Tendrán que ser proyectos de ejecución rápida para trastornar lo menos posible a las comunidades que abastecen.

Las delegaciones que presentaron proyectos fueron Alvaro Obregón, Azcapotzalco, Benito Juárez, Cuajimalpa, Cuauhtemoc, Gustavo A. Madero, Tlahuac, Tlalpan, Miguel Hidalgo y Xochimilco. Hubo delegaciones que presentaron varios proyectos para modernizar a igual número de mercados públicos en sus demarcaciones.

En éstos las organizaciones de los mercados públicos han sido considerados y los locatarios aportaran recursos para hacer posible la renovación. Han participado y comprometido su acción y recursos para el buen ejercicio de la experiencia.

Lo interesante del caso es que este ejercicio marca el rompimiento de una costumbre en la que el papel de las delegaciones consistía en pedir recursos al gobierno central con el propósito de atender emergencias de estos centros de consumo y abasto, sin poder pensar en su modernización.

En la medida de la urgencia se atendían solicitudes y las más de las veces sin la posibilidad de garantizar satisfacción en la demanda de estos centros de atención a la ciudadanía.

La convocatoria, la bolsa con los primeros recursos y el concurso de los proyectos marca un giro a la política económica de la capital en torno a estos centros que a lo largo de décadas fueron, en ausencia de proyectos que les atendieran, acumulando rezagos que otras modalidades de transacción comercial “modernas” fueron aprovechado no sólo en su beneficio sino en sus propósitos de depredar la actividad comercial de micro dimensiones.

Es sabido que a la apertura de grandes centros de abasto o supermercados ha seguido el cierre de centenares de micro negocios o de giros completos a kilómetros a la redonda. En mucho la ciudadanía dejó de acudir a los mercados públicos por su atraso tecnológico, falta de higiene y rezago estructural, siendo que los mercados públicos, en realidad, cumplen funciones muy trascendentes como espacios de vinculación ciudadana.

En agosto comenzarán las obras en 14 mercados públicos que aceptaron tomar la oferta que la Secretaría de Desarrollo Económico les presentó como posibilidad. Lo interesante del caso es que el éxito de este primer intento obligará de alguna manera a que Salomón Chertorivski, Sedeco capitalino, pugne porque persista la idea que le aceptó Miguel Mancera, en beneficio de muchos mercados públicos más que requieren de una “chaineadita” a fondo.

Durante los tres meses de preparación de los proyectos la Sedeco ofreció asesoría a las delegaciones en al menos 35 reuniones largas de trabajo, para afinar los detalles y reunir las exigencias normativas que se establecieron como requeridas.

El ejercicio marca un rompimiento de tendencia y expresa un cambio de cultura económica en la materia de mercados públicos. Abre la posibilidad a que los horarios de estos mercados sean más amplios en la medida en que sean espacios más seguros, higiénicos, iluminados y con los servicios requeridos para atender las exigencias de la vida actual.

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