Opinión

¿Fin de la doble negociación?

Uno de los primeros problemas que se presentaron cuando la desconcentración educativa en 1992, fue la llamada “doble negociación”. El gobierno federal se responsabilizaba de la negociación salarial con la dirigencia del SNTE y las diferentes secciones sindicales negociaban las prestaciones adicionales con los gobiernos estatales, sin estar la mayoría de ellos preparados presupuestalmente para afrontar los compromisos que se generarían, recurriendo siempre al Gobierno Federal, que no supo desde un principio manejar, ni coordinar la anterior, generándose “monstruitos”, como los días adicionales de aguinaldo a los maestros, hasta llegar en 1998 a los 90, los cuales no se han pagado con recursos propios, sino siempre con subsidios adicionales o “apoyos extraordinarios”, más anticipos de calendario, esto es un adelanto de recursos del siguiente ejercicio fiscal.

Hoy se paga a los maestros de todas las entidades federativas muchos más días de los 50 que les reconoce la SEP, entre aguinaldo y vacaciones. De acuerdo a la última información que conocí, Aguascalientes llegaba a los 135 días, terminando por pagarse finalmente con recursos federales anticipados, provocando administraciones estatales desfasadas con relación en sus compromisos, como los pagos a terceros institucionales, que generalmente se hacen después del cierre del ejercicio fiscal, lo que genera observaciones en las auditorías de la ASF e implica reintegro de recursos al FAEB, sin considerar la mala práctica de los comisionados pagados con recursos públicos.

La doble negociación implicó un costo adicional para las finanzas de las entidades federativas, al obligar la homologación de las prestaciones hacia los maestros de los subsistemas estatales de educación básica, siendo éstos pagados con recursos propios.

Los gobernadores acaban de firmar, con la Dirigencia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación -no firma la SEP-, un Convenio para la Aplicación Automática en el Estado de los acuerdos que deriven de la Negociación Nacional Única, en el marco de la Ley de Coordinación Fiscal, lo cual “sustituye en lo sucesivo las negociaciones estatales que llevaban el Comité Ejecutivo Nacional y las Secciones Sindicales”. Esto significa que los gobernadores se deben abstener de establecer mesas de negociación en esta materia con sus secciones sindicales, para negociar prestaciones extraordinarias. Esto suena bien, pero para algunas entidades federativas será mas complicado superar las presiones en sentido contrario, particularmente donde existe disidencia sindical –el SNTE no es monolítico-, concretamente el caso de Oaxaca, donde la sociedad ha demandado acabar con los excesos y presiones de los maestros, siendo claro que pretenderán mantener sus privilegios, que han llegado a los extremos que destacó ayer el Instituto Mexicano de Competitividad (IMCO), que dirige el talentoso Juan Pardinas, que menciona que hay un maestro oaxaqueño que gana 600 mil pesos, algo difícil de creer, imposible de aceptar.

Cuando se firmó el Acuerdo para la Federalización de 1992, muchas entidades se oponían, pero los gobernadores firmaron cuando se les juntó y desgraciadamente recibieron manzanas descompuestas que se terminaron por podrir.

Habrá que tener cuidado con que esta Negociación Nacional Única no repercuta a los subsistemas estatales, donde los hay, que resultan muy costosos para las entidades federativas que los tienen, existiendo casos extremos como Chihuahua, Baja California , Nuevo León y el Estado de México, entre otros.

Por supuesto que será un gran logro, un paso adelante, terminar con esta práctica tan nociva para las finanzas estatales, para la gobernabilidad y para la educación, como el pago de los días adicionales, pero seguramente no será fácil. A esperar talento y colaboración institucional para lograrlo.

Correo: brunodavidpau@yahoo.com.mx