Opinión

Fin de la fiesta

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petroleo

Ayer le decía que el movimiento del tipo de cambio no es señal de crisis, pero que ésta puede ocurrir. Un factor que hay que cuidar para que la crisis no aparezca es la producción de petróleo.

La caída de producción empezó a ser evidente en 2005, fue reconocida unos años después, pero se detuvo de forma “milagrosa” hacia 2010. En realidad, se trató de una mayor inversión en Pemex, que superó 20 mil millones de dólares anuales a partir de 2009, reduciendo el ritmo de caída a 1.0 por ciento.

Pero el año pasado superamos ese nivel, llegando a 4.0 por ciento, mientras que en los dos primeros meses de 2015 (febrero aún preliminar) es de casi 6.0 por ciento. Así, en lugar de producir 3.4 millones de barriles diarios (mbd) de crudo, como ocurrió en 2004, el año pasado la producción no alcanzó a llegar a 2.5 mbd. El promedio de los dos primeros meses de este año no llega a 2.3 mbd.

El origen de la caída es el agotamiento de los mantos de la abundancia, que en la definición geográfica de Pemex es la región Marina Noreste. Ahí está Cantarell (históricamente el campo Akal) y también Ku, Maloob y Zaap (KMZ). El primero llegó a producir más de dos mbd en 2004, y en enero de este año se quedó en 120 mil. KMZ empezaron a desarrollarse aceleradamente cuando Cantarell empezó a caer, de forma que llegaron a su máximo de producción hace poco tiempo. En 2013, estos tres campos promediaron 855 mil barriles diarios. En enero produjeron 718 mil, y aunque en febrero tuvieron un repunte importante, no regresan al máximo previo.

Esto significa que esta región, que produjo 2.4 mbd en 2004 ahora apenas llega a un millón. Y eso explica toda la reducción de producción. Aunque otro par de regiones han logrado incrementar un poco la suya, no pueden compensar la abundancia de Marina Noroeste. Peor, el muy prometido desarrollo de Chicontepec resultó un fracaso. Cuando inició este proyecto con el nombre de “Aceite Terciario del Golfo”, la producción era de 30 mil barriles diarios. Para 2012 ya andaba en 69 mil, y de ahí cayó a 48 mil el año pasado. Y no espere usted que cambie mucho en el corto plazo.

Así que la caída de producción, comparado con el máximo de 2004, es de 94 por ciento en Cantarell, de 60 por ciento en la región Marina Noreste, y de 33 por ciento para Pemex en su conjunto. La mayor parte de la compensación venía de KMZ, que a partir de 2013 empieza a declinar, y ha perdido 9.0 por ciento de su producción en estos meses.

Si bien el problema del precio del petróleo pudo compensarse con las coberturas, y sobre todo con el alto precio de gasolina y diesel en el mercado interno, la caída de producción no se puede compensar con nada. Este fenómeno implicó que el país creciera medio punto menos en 2014, y posiblemente nos quite otro tanto en este año.

Por el lado positivo, recordemos que esa abundancia petrolera nos impidió tomar las decisiones que el país requería en 1982. En ese momento nadie dudaba del fracaso del viejo régimen y de la urgencia de transformarnos. Con el tiempo, la duda fue creciendo, se inventó el mito del neoliberalismo, y un proceso que pudo haber tomado unos pocos años lleva ya unas pocas décadas. Pero bueno, así ocurre. Ahora vamos a tener un gran incentivo para asumir nuestra responsabilidad. La fiesta ya terminó.

Twitter: @macariomx

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