Opinión

Fin a los automóviles
de la ignominia

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Carros

Es una extraordinaria noticia que el Servicio de Administración Tributaria (SAT) haya dado de baja a 101 importadores de autos que introducían al país vehículos a precio subvaluado. Se trata de un refrendo al camino de la legalidad que esa institución emprendió en 2014, cuando ajustó los requisitos bajo los cuales las aduanas podían procesar la importación de autos de Estados Unidos. Las implicaciones que tendrá esta acción sobre la industria automotriz nacional serán muy positivas.

La cifra no es gigantesca –poco menos de 11 mil vehículos internados al país con información mentirosa–, pero el significado es mucho: corregir la evasión de impuestos y la trampa. En adición, el SAT pudo detectar a tres empresas que importaban autos utilizando sellos falsos en la papelería. Se estaba tejiendo una red de ilegalidad que había que detener. Buen movimiento de Aristóteles Núñez y su equipo.

Recuérdese que a finales de agosto del año pasado el SAT publicó nuevas reglas para la importación de vehículos. Ahora se solicita que se presente la factura original del auto y un papelito llamado shipper export que requiere un sello de la aduana de Estados Unidos al exportarlo a México. Los resultados fueron muy positivos. La reducción de vehículos denominados 'chocolate' se redujo. Hay aduanas por las que libremente pasaban dos mil vehículos al día. Pero con las nuevas reglas este número se redujo a menos de cien.

La legalidad es un atributo irrenunciable de cualquier democracia robusta y económicamente sólida. Por eso es altamente plausible que constantemente el SAT esté velando por ella. En el caso del freno a las importaciones irregulares anunciadas ayer, éstas ocurrieron entre enero de 2014 y el pasado mes de junio, lo que habla de que el jefe del SAT no sólo no quedó satisfecho con las acciones iniciales que emprendió desde 2014 en este mercado, sino que también se involucró en el diseño de mecanismos que de forma constante verifican el cumplimiento de la normatividad vigente. Bien.

Hay que advertir de que existen defensores del sistema que operó con anterioridad (que estaba lleno de ilegalidad). Hace pocos días, por ejemplo, el presidente de la Canaco de Tijuana, Gilberto Leyva, aseguró que las nuevas reglas del SAT están haciendo agonizar a las empresas de autos usados en esa región, principalmente porque las personas de escasos recursos no pueden cumplir con todas los requisitos para la importación.

Que cumplan, digo yo. Tener más o menos recursos no debe ser un pretexto para brincarse la legalidad. En adición, en el país hay una industria automotriz competitiva y un mercado de autos usados vigoroso. Por eso es plausible la constante actuación del SAT en la materia.

Twitter: @SOYCarlosMota

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