Opinión

Fin a la guerra antiterrorista y paz con India, ofrece Sharif


 
Considerado el favorito para las elecciones generales de mañana en Pakistán, el exprimer ministro Mian Mohamed Nawaz Sharif ofreció terminar la participación del país asiático en la 'guerra contra el terrorismo' de Estados Unidos, así como impedir los ataques de grupos militantes contra India, su rival atómico.
 
En entrevista con BBC, el líder de la Liga Musulmana de Pakistán-Nawaz, manifestó que apartarse de la ofensiva lanzada por Washington después de los atentados del 11-S es necesario para la paz en su nación y en el mundo, aunque no precisó si suspenderá las operaciones militares contra el Talibán y El Kaida, que tras su caída en el vecino Afganistán encontraron santuario allende la frontera, sobre todo en las zonas tribales de administración federal en las montañas del Hindu Kush.
 
Con las fuerzas de EU y de la Alianza Atlántica preparando su retiro parcial a fines de 2014, las posiciones de Sharif revisten la mayor importancia, pues la guerrilla amenaza al débil régimen de Hamid Karzai en Kabul -que ayer pidió 'garantías económicas' a cambio de ceder nueve bases al Pentágono-, caracterizado por su corrupción y vínculos con el narcotráfico, incapaz, según la oficina norteamericana para la 'reconstrucción', de manejar los hospitales públicos inaugurados desde 2002.
 
En Afganistán no habrá estabilidad sin el visto bueno de Islamabad, por lo que el acercamiento con Nueva Delhi también resulta vital, incluso en una dimensión mayor, por los planes estadounidenses para 'contener' a China y el peligro de un conflicto nuclear entre India y Pakistán, latente tras la audaz incursión de comandos del grupo extremista Lashkar e Toiba a Mumbai (LeT) de 2008 que mató a 166 personas en 3 días. Cabe destacar que Sharif, jefe del gobierno en 1990-93 y 1997-99, alcanzó su mayor popularidad al ordenar las primeras pruebas atómicas de un país islámico en respuesta a los ensayos indios en 1998; meses después, ambas potencias libraron un enfrentamiento convencional por el dominio de Kargil, región del estado indio de Jammu y Cachemira que Pakistán reivindica.
 
Convertir
 
"Si me convierto en premier garantizaré que el territorio pakistaní no sea utilizado contra India", aseguró Sharif a CNN-IBN, luego de aseverar que incluso propondrá una averiguación que aclare el papel jugado por la temible Inteligencia Interservicios, versión local de la CIA, en el ataque a Mumbai, pues es bien sabido que LeT y el Talibán fueron apoyados por Islamabad para hostigar a India, de la misma forma en que Washington alentó a la guerrilla antisoviética en Afganistán.
 
A propósito del conflicto en Kargil, uno de sus protagonistas como jefe del ejército pakistaní fue el general Pervez Musharraf, quien después fue removido del mando por Sharif en un vano intento de evitar el golpe de Estado que fraguaba; consumado, Sharif resultó sentenciado a cadena perpetua por corrupción, secuestro, evasión fiscal y peculado, aunque Musharraf lo indultó y prefirió permitir su exilio en Arabia Saudita.
 
La dictadura de Musharraf transcurrió en la peor etapa de la 'guerra antiterrorista' de EU; hoy, por primera vez en sus 66 años de historia, Pakistán se aproxima a una transmisión del poder entre civiles, si bien el legado del Partido Popular será una grave crisis económica que puede llevar a la moratoria. Sharif, nacido en 1949 en Lahore (Punjab) en el seno de una rica familia de industriales, prometió recortar el gasto público en 30% e impulsar las privatizaciones y la desregulación, que "han sido las marcas de nuestro partido".
 
La campaña electoral se desarrolló bajo los términos usuales de la inestabilidad pakistaní, con mortíferos atentados suicidas y el secuestro ayer de uno de los hijos del expremier Yusuf Reza Gilani, candidato legislativo en Punjab. Sharif, a su vez, es uno de los pocos políticos importantes que no está en la lista negra del Talibán, que probablemente recuerda sus esfuerzos para tratar de imponer en 1991 la sharia o ley islámica como norma suprema del país.