Opinión

Filosofías que tenemos que cambiar


 
"Estamos como estamos porque somos como somos" / Séptima parte
 
Víctor es un empresario que desde años atrás ha privilegiado el conseguir productos eficientes derivados de procesos de reciclado, que ayuden a descontaminar y que sean amigables con el medio ambiente.
 
Tiene 6, 8 productos, todos peculiarmente innovadores a nivel mundial, cuya base son materiales que hoy representan serios problemas de contaminación ambiental en el país y en el planeta.
 
El más reciente se basa en el reciclado del PET. Actualmente, según datos investigados por el empresario, en México se desechan 113,000 toneladas anuales de PET, equivalentes a llenar 16,000 veces el Estadio Azteca.
 
Para fines prácticos se supone que cada mexicano desecha al día en promedio 5 envases diarios de desperdicio.
 
La única planta dedicada al reciclado de PET tuvo un costo superior a 34 millones de dólares. Se trata de PETStar, que se encuentra en el Estado de México.
 
Su ubicación exige que el desecho de PET que se puede captar en la República Mexicana tiene que trasladarse hacia la planta en el centro del país. Esa mercancía en su transportación exige la quema de 200 litros de diesel por cada 500 kilómetros de recorrido. Ese residuo enviado al aire no es considerado saludable para la salud.
 
El empresario se dio a la tarea de dar con una máquina que exija mucho menos recursos para reciclar los materiales y pueda estar ubicada precisamente en cada una de las ciudades que demandan de mayores esfuerzos para el reciclado del material. Ya la tiene. Botella echada al reciclador se obtiene en cuestión de segundos en calidad de borla de PET.
 
Si se lograra, además de esta maquinaria para reciclado del PET, establecer plantas que den terminado final al material ya transformado, se evitaría el traslado contaminante del material y se reduciría la exportación de envases de PET a China para posteriormente convertirlos en otros productos de consumo final, como pudiera ser la ropa misma, ropa de PET que importamos desde China.
 
Es decir, para tenerlo claro, a China exportamos PET en forma de envases plásticos que ya han sido usados, y al tiempo le compramos la ropa que con esos materiales se fabrican.
 
Esto pudiera hacerse en México, por supuesto
 
Pero no paramos ahí. Víctor ha dado con otros productos derivados del PET que tienen usos que ya han sido considerados como innovadores, no sólo para el mercado mexicano, sino para otros mercados. Uno de sus productos fue catalogado como el más moderno y eficiente para América Latina. Tiene que ver con PET y con la construcción y específicamente con el impermeabilizado.
 
Y califica para ser utilizado en las instalaciones habitacionales que integran el paquete de iniciativas que comprenden las 'hipotecas verdes'.
 
Sin demora, Víctor se apersonó ante el Infonavit para conocer qué trámites tendría que hacer para que su producto pudiera ser incluido dentro de la gama de productos susceptibles a usarse en una vivienda verde.
 
Muy bien atendido en el Infonavit, explica el empresario a este colaborador de Universo Pyme, fue aconsejado para que obtuviera una certificación de un organismo, el ONNCCE (Organismo Nacional de Normalización y Certificación de la Construcción y Edificación).
 
Y ahí, llevado su producto para ser certificado, le explican que antes tiene que pagar 180,000 pesos. Cualquier cosa.
 
180,000 pesos no es una cantidad, digamos, cómoda para una empresa Pyme.
 
Pero había una solución que pensó encontrar el empresario mexicano. Resulta que su empresa tiene como hábito certificar sus productos tanto con la Universidad Nacional Autónoma de México como con el Instituto Politécnico Nacional. Certificaciones que, por supuesto, cuestan.
 
De hecho, actualmente su máquina procesadora de PET está siendo sujeta de una reconformación para hacerla más pequeña, más potente y estéticamente más atractiva. Y el proceso se está obteniendo en los laboratorios de la UNAM y procesos similares se corren en las instalaciones del IPN.
 
Este empresario tiene como costumbre apoyarse en las dos instituciones más sólidas en materia académica y de estudios sobre eficiencia y características de productos.
 
Víctor quiso sugerirle a los ejecutivos de la ONNCCE la conveniencia de que avalaran la certificación de la UNAM y del IPN para los trámites que ellos exigen y que son base para que el Infonavit pueda avalar su producto como parte de los materiales susceptibles a ser considerados para una hipoteca verde.
 
Para sorpresa del empresario Pyme, ONNCCE no reconoce las certificaciones de la UNAM y del IPN, porque ambas instituciones educativas no están certificadas ante ONNCCE.
 
O sea, por sobre el IPN y la UNAM, en materia de certificación de materiales de construcción está el ONNCCE y 'naiden más' que ONNCCE.
 
En el caso recuerdo el dicho que dice que 'los patos le tiran a las escopetas'.
 
Esto, sin considerar que uno de los requisitos para ser certificado consiste en entregar a satisfacción las fórmulas y componentes, así como las proporciones en que dichos materiales han sido obtenidos. Cosa que no le gusta a Víctor. Resulta, pues, en entregar al organismo las tripas de su desarrollo tecnológico.
 
El empresario se niega tomando en consideración que 2 de las empresas más fuertes que tienen productos similares al suyo para ser ubicados en la categoría verde ya obtuvieron la certificación, y sin ser tan eficientes o novedosos sus productos como el suyo ya cuentan con la posibilidad de ser integrados a las construcciones verdes de vivienda popular. Diría el dicho: 'efectivo mata innovación'.
 
¿Quién garantiza que luego de enseñar las tripas de su innovación a su competencia se le ocurre agregarle PET a sus componentes? que, por cierto, están en la lista verde sólo porque sus impermeabilizantes tienen color blanco, que es más eficiente para reflejar la luz.
 
O sea, 'blanco también mata innovación'.
 
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