Opinión

Filminlatino, una alegría entre tanta amargura

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Filminlatino

A las tres de la tarde de ayer yo estaba en el cine. Más bien estaba viendo una película, ni más ni menos que el estreno de La Calle de la Amargura, producción dirigida por Arturo Ripstein. Eso, estar a media semana a mediodía viendo una 'peli', es una de las maravillas del trabajo de periodista. Pero escribí que estaba en el cine. Es incorrecto. Disfruté esa cinta en mi casa gracias a Filminlatino, una buena noticia en medio de tanta mala cosa.

Hace mes y medio fue presentado oficialmente Filminlatino (www.filminlatino.mx), un proyecto del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine) surgido de la alianza de este organismo con la plataforma española de VOD (video on demand) Filmin, la plataforma en línea más importante de habla hispana.

Filminlatino nació con un catálogo de más de 600 películas, series de televisión y cortometrajes, la mitad de cine mexicano y la otra mitad de origen internacional. Además, se agregan estrenos cada semana. Hay varias modalidades de acceso: gratuito, de pago por evento y suscripción mensual, semestral o anual.

Ahora que comenzará un debate (supongo) sobre el surgimiento de una Secretaría de Cultura a nivel federal, como propuso Enrique Peña Nieto la semana pasada, no estaría mal que el propio gobierno aprendiera de la buena idea que es Filminlatino.

Esta iniciativa tiene varias virtudes. Surge de la comprensión del cambio en los hábitos de consumo de productos audiovisuales. Antes que plantearse la creación de una red de salas para proyección (modelo siglo XX), el Imcine apuesta por la tecnología streaming para hacer llegar a los ciudadanos las películas, apuesta que incluye, por supuesto, intentar competir, y complementar, la oferta de empresas como Netflix, que en pocos meses han tenido aceptación en el mercado audiovisual mexicano, disputado también en este rubro por compañías como Clarovideo (http://bit.ly/1ESps23)

El surgimiento de Filminlatino supone también, para el consumidor, decir adiós a la frustración de perderse de películas mexicanas, y de cine de calidad de otras nacionalidades, porque o la están pasando en una sala que no es adecuada para nosotros, o a unos horarios imposibles. Adiós también a esa desazón de saber que quitarán la cinta antes de que podamos asistir al cine.

Ojalá en la conceptualización de la manera de operar de la (eventual) nueva Secretaría de Cultura se recupere el espíritu de innovación que el Imcine logró con Filminlatino.

¿Que qué tal está La calle de la amargura? Ya saben, es Ripstein. Entren a Filminlatino y saquen sus propias conclusiones.

Una buena del Invea
El Instituto de Verificación Administrativa del Distrito Federal (Invea) me hizo llegar una nota informativa con respecto a la polémica obra de Bosque de Framboyanes 495, construcción cuya singular relación con las normas vigentes (por decir lo menos) ha sido reseñada en este espacio (http://bit.ly/1Jg7DFA). El Invea informa que en razón de que dicha construcción “no observa las determinaciones de la Administración Pública del Distrito Federal, se ordena la Clausura Total Temporal”. La tarjeta informativa cita falta de cumplimiento en cuanto al porcentaje mínimo de área libre requerido, así como los metros de altura permitidos en esa zona. Es decir, las vecinas que llevan años denunciando tenían razón. Qué bueno que haya sido atendida su solicitud.

Las vecinas me reportaron, sin embargo, que en el predio sancionado alguien ocultó con plástico negro los sellos de Clausura colocados por el órgano verificador, una muestra más de cómo se desafía a la ley. En fin.

Twitter: @SalCamarena

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