Opinión

Filibusteros en Sonora

Al gobernador de Sonora, Guillermo Padrés, le va a crecer la nariz por mentiroso: negó que haya hecho una represa en su rancho, y resulta que ya le probaron que la construcción existe y que fue instalada por él.

El otro Pinocho es el dueño de Minera México, Germán Larrea, cuya empresa atribuyó a las lluvias el derrame de sulfato de cobre acidulado a los ríos Bacanuchi y Sonora, cuando en verdad fue porque se quiso ahorrar unos pesos.

Todo quedaría en un detalle más de la picaresca mexicana, pero resulta que estos émulos del legendario personaje de Carlo Collodi provocaron el peor desastre ambiental en tierra firme en el país, y el abuso de autoridad por acaparamiento de aguas de manera ilegal en una zona seca.

Vamos por caso. La Minera Buenavista del Cobre tenía la obligación de tener tres piletas de contención de sulfato de cobre, por si se desborda una tener la otra como recipiente, y en el caso de que ésta también se rebasara era necesaria una tercera pileta.

Sin embargo, sólo tenían en operación una pileta, con capacidad para 40 mil metros cúbicos, la segunda apenas se encuentra en construcción y la tercera no existe.

Los funcionarios de la mina, que salieron a dar la cara por la familia Larrea, mintieron desde el inicio del percance tóxico.

Dijeron que la pileta se desbordó por el exceso de lluvias, pero cuando se les comprobó que no había llovido, entonces revelaron que les falló la soldadura de un tubo y se les desbordó la única pileta existente.

Las consecuencias las paga la naturaleza y la gente del lugar, víctima del peor derrame tóxico ocurrido en el país, del cual los directivos de la minera no avisaron a la población ni a las autoridades. Ahí se va.

El asunto trascendió porque una doctora de Bacanuchi se dio cuenta de que el agua del río venía roja y le llegaron pacientes con la piel descarapelada.

El otro sonorense mentiroso es el gobernador Guillermo Padrés.
Como lo reveló la periodista Denise Maerker, Padrés construyó una prensa en su rancho (a nombre de sus hijos) y lo negó de manera contundente al afirmar que esa construcción era de larga data. De antes que él adquiriera esa propiedad.

Sin embargo, hay pruebas satelitales de que la construcción de la presa con capacidad de cuatro millones de metros cúbicos de agua comenzó en 2011, aprovechando de manera ilegal las aguas del arroyo manzanal y el río Bacanuchi.

De acuerdo con informaciones de prensa no desmentidas, el rancho de Padrés pasó –del 5 de julio de 2011– de tener un valor de cinco millones diez mil pesos, a contar con una cortina de presa hidráulica que nutre una siembra de 370 hectáreas de nogal con un valor aproximado de 262 millones de pesos.

El problema es que el gobernador Padrés habría construido esa presa de manera ilegal, para provecho propio, en su calidad de gobernador del estado de Sonora.

Al ser descubierto en su mentira, Padrés exigió el retiro de los delegados federales de la Comisión Nacional del Agua, de la Profepa y de la Secretaría del Medio Ambiente.

Es decir, quiere politizar el caso para atenuar los costos y sanciones que le corresponderán, como cualquier particular, por 'piratearle' el agua a los campesinos.

Twitter: @PabloHiriart