Opinión

Filibusterismo a la mexicana

Guste o no, quien va marcando la agenda de la discusión de las leyes secundarias en materia de telecomunicaciones y política es el perredista Miguel Barbosa.

Barbosa ha impedido -para bien o para mal, según se vea-, que los plazos establecidos para la aprobación de los diversos temas que tiene el Senado se cumplan, forzando así a la realización de un inminente periodo extraordinario.

Barbosa anunció ayer que no habrá dictamen sobre las leyes de telecomunicaciones hoy, como se había comprometido el panista Javier Lozano Alarcón, y que su bancada se reservará los 307 artículos de la iniciativa enviada por el Ejecutivo, lo cual anticipa una sesión de varios días.

En la discusión de las reservas participarán los 22 senadores del PRD, en una práctica que se conoce en Estados Unidos como “filibusterismo’’ que tuvo como su máximo exponente, en septiembre del año pasado, al senador republicano Ted Cruz, quien tomó la tribuna por más 20 horas para impedir que la mayoría demócrata votara y aprobara el paquete fiscal presentado por el presidente Obama.

En México, durante la pasada discusión de la reforma constitucional en materia energética, el PRD trató, sin éxito, de aplicar la misma táctica; retrasó la votación por varias horas pero no impidió que se aprobara.

Pero Barbosa ya anticipó que habrá una especie de “filibusterismo’’ a la mexicana cuando se discutan -en el ordinario o en un extraordinario- las leyes secundarias en telecomunicaciones, no importa que haya apartados enteros con los que el PRD está de acuerdo, su misión es detenerlas con fines que tendrán que explicar.

Pero por hoy, Barbosa tiene la palabra.

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Para evitar que la discusión de las leyes secundarias en materia de telecomunicaciones se entrampen, el coordinador de los senadores del PRI, Emilio Gamboa Patrón, anunció que su bancada y la del Verde Ecologista acordaron eliminar de la discusión del dictamen temas, como la suspensión temporal del Internet, para evitar distraerse de lo importante.

Gamboa Patrón explicó los cambios acordados: que únicamente se incorporen a la nueva Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión la obligaciones ya existentes en la actual Ley de Telecomunicaciones, como por ejemplo el imperativo de las empresas que colaboren para la geolocalización de equipos telefónicos.

Gamboa dijo que nunca ha sido intención del gobierno federal coartar la libertad de expresión, por los que esos temas polémicos ya fueron sacados de la iniciativa a discusión.

A ver.