Opinión

FIL de Guadalajara: que la palabra derrote a la violencia


 
La Feria Internacional del Libro de Guadalajara es siempre una gratificante experiencia.
 
Afortunadamente, ya son muchas las ferias dedicadas al libro que se han abierto paso en el país. Que todas triunfen. La de Guadalajara ya lo hizo. Que siga cosechando paz y hallazgos mediante la difusión del libro, fuente de conocimiento, emoción, aventura, descubrimiento, historia, cultura, imaginación, vida renovada.
 
 
Lastimado por la violencia, el país respira en acontecimientos como la FIL de Guadalajara. Vencer a la agresión con cultura es utopía quizá, pero es una utopía que tiene victorias diarias, en cada lector, en cada existencia que se recrea en la lectura, en cada joven que descubre en los libros los muchos mundos que el mundo ofrece.
 
 
Si hay quien ha perdido el respeto por la vida y desde sus sótanos ordena la muerte, la venganza, la región de la que quiere adueñarse sin más propósito que el poder ilegal, el dinero y la destrucción de vidas, hay también, y somos muchos más, los que anhelamos la alegría, el esparcimiento y el trabajo.
 
 
La FIL es un emblema de que es posible lograrlo, como lo son también todas las ferias que en menor o mayor magnitud aspiran a sembrar en la población, en jóvenes y niños, la certeza de que se puede soñar en un mejor país y actuar para alcanzarlo.
 
 
A la sangre, el dolor, la crueldad, se opone la naturaleza noble y creativa del ser humano, la visión desde la dignidad y el valor de la vida, la jornada que no termina hasta que algo positivo ha sido creado.
 
 
Colocada ya, luego de 27 años de trabajo constante, como la feria de libros más importante de Iberoamérica y la segunda del mundo, la FIL es vértice de vocaciones y empresas editoriales, de personas interesadas en la cultura, la creación literaria, el negocio de los libros y sus hermosas consecuencias.
 
 
Del 30 de noviembre al 8 de diciembre, Guadalajara y México, Iberoamérica y el mundo, la palabra y los idiomas, los empeños y las obsesiones de los escritores, la pasión y curiosidad de los lectores, la búsqueda y la intuición de los empresarios, compartirán la fiesta de los libros.
 
 
Hay en ello una semilla de paz, de un mundo mejor, de adolescencias que despiertan del lado de la luz, de vidas que se nutren de la palabra escrita, la que ha sido repasada, depurada y purificada hasta ofrecer sólo lo mejor del pensador que escribe, del editor que cuida, del empresario que cree, del lector que sueña.
 
 
Construida paso a paso, la FIL ha sido guiada por las autoridades de la Universidad de Guadalajara y todas las instituciones, patrocinadores y auspiciantes que han creído en ella y a ella han contribuido.
 
 
Vaya un saludo de reconocimiento a Nubia Macías, quien dirigió la FIL durante más de 10 años en un periodo particularmente creativo, innovador y ascendente.
 
 
Y vaya el mejor deseo para la gestión de Marisol Schulz al frente de esta ya institución nacional e internacional.
 
 
Que en México y el mundo la palabra derrote a la violencia. Si lo hace vestida de poesía, mejor.