Opinión

‘Fierros en la lumbre’

17 septiembre 2013 5:10

 
La expresión que titula esta columna es la que usualmente emplean los políticos para referirse a procesos que generan conflicto.
 
 
A este gobierno, hay quien le señala que tiene ya demasiados ‘fierros en la lumbre’, aludiendo a que hay muchos frentes abiertos con las reformas que ha propuesto.
 
 
Algunos políticos señalan incluso que la posibilidad de concluir exitosamente una reforma depende que la energía de quien la propone se concentre en ella, evitando dispersarse en otras batallas.
 
 
Ahora, el gobierno tiene un frente abierto con la movilización de los maestros integrantes de la CNTE que pretenden regresar al Zócalo; también confronta a una parte de la izquierda que el próximo fin de semana va a movilizarse para oponerse a la reforma energética; también tiene reclamos de la clase media y del empresariado por una reforma fiscal que les hará pagar más impuestos; vienen tiempos en los que también tendrá que hacer frente a las grandes empresas de telecomunicaciones como Telmex o Televisa, cuando empiecen a operarse los cambios derivados de la reforma de las telecomunicaciones. Y también podría enfrentar a otros grupos empresariales importantes si se aplica con cuidado la nueva legislación en materia de competencia económica.
 
 
¡Vaya cantidad de frentes! Implican organizaciones políticas y sociales además de segmentos de la sociedad, empresas y representaciones del sector privado.
 
 
En contra de lo que algunos piensan, creo que el gobierno de Peña hace bien en abrir tal cantidad de frentes pues está aprovechando una pequeña ventana de oportunidad que se abrió hace poco menos de un año y nadie sabe a ciencia cierta, cuando va a cerrarse: el Pacto.
 
 
 
La suma de estas reformas, cuyo desenlace va a ocurrir en un plazo de 100 días o menos, determinará en buena medida el curso del país quizás en las siguientes dos o tres décadas.
 
 
Ninguna de las reformas dejó satisfecho a quienes las empujaban. La reforma educativa ha sido catalogada como limitada; la energética como insuficiente; la fiscal como coja; la de telecomunicaciones, como incierta. Y tal vez tengan razón algunas de las críticas, pero en conjunto se trata de las reformas posibles que ofrecen la mayor transformación que haya tenido México desde los años de la caída del Muro de Berlín, y los cambios que el sexenio de Salinas trajo.
 
 
Algunas personas cercanas al presidente le han escuchado decir que sólo se es presidente de la República una vez y que hay que aprovechar esa circunstancia para transformar positivamente a México.
 
 
El desalojo del Zócalo del viernes pasado, con todo y los riesgos que el operativo implicaba, fue un ejemplo de la capacidad de operación política del gobierno, y el posible regreso de la CNTE, de los riesgos que se corren.
 
 
Las críticas a la tolerancia excesiva a las marchas y bloqueos que deliberadamente trastornaban la Ciudad de México, se convirtió en aplauso por la determinación de la autoridad federal de actuar para liberar nuestra principal plaza pública y hacerlo con un costo político sorprendentemente bajo.
 
 
Sin embargo, no hay que perder de vista, que estamos en un momento en extremo delicado.
 
 
Las reformas pueden naufragar si se cometen errores en la conducción política, en la estrategia negociadora, en la manera de abordar cada tema sujeto a negociación con partidos y actores diversos de la sociedad mexicana.
 
 
Por ejemplo, en el caso de la reforma hacendaria, se va a requerir sensibilidad para hacer caso de los reclamos, pero al mismo tiempo firmeza para no echar para atrás medidas esenciales por presiones de grupos con poder.
 
 
Va a ser necesario que la arrogancia que de modo natural aparece en el gobierno cuando se están haciendo bien las cosas, se evite y tampoco se pierda concentración ante la gran cantidad de frentes abiertos.
 
 
Los operadores políticos del gobierno, en todos los niveles, no pueden distraerse. Es cierto, hay ‘muchos fierros en la lumbre’ y cualquiera de ellos puede quemar. Hay que tener atención absoluta y dedicada para fraguar en estos meses el nuevo país que las reformas prometen.
 
 
Twitter: @E_Q