Opinión

Fibra Monterrey, cambia las reglas

 
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Monterrey

Desde diciembre pasado que salió al mercado, el Fideicomiso de Inversión en Bienes Raíces Monterrey llamó la atención. Si bien en su estreno optó por una oferta pública de dos mil 12 millones de pesos, la novena salida de un vehículo inmobiliario al capital markets con un precio de 12 pesos cada certificado, hoy la historia ha cambiado para bien. De entonces a la fecha, el precio ha subido 6.6 por ciento.

Hace unos días que dio el campanazo de salida en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) se validó la razón del avance: rentabilidad, basada en un esquema de no comisiones, una administración supervisada por un comité técnico y una política de economías de escala, que entre otras razones proviene de las aportaciones de propiedades que generan sus inversionistas.

En el comité técnico y de inversión figuran empresarios regiomontanos de la talla de Eugenio Clariond Reyes-Retana, cabeza de Cuprum, Alberto Terrazas cabeza de Copachisa, Guillermo Babatz, Andrés Ochoa, Invercap y Bernardo Guerra, además de Francisco García Santos de Desarrollos Delta, que lidera la presidencia.

Por ello el crecimiento ha sido orgánico, por tanto el portafolio estabilizado de sus propiedades fue tomado como participación de esas familias y se integraron inmuebles como Plaza Central, oficinas en Parque Torre y Torre 2, la Planta de Ventas de Cuprum, Cuadrante en Ciudad Juárez, General Electric, Axtel, Neoris y Atento, que en conjunto suman una superficie rentable cercana a 132 mil 304 metros cuadrados con un nivel de ocupación de 97 por ciento y contratos promedio a 3 años en dólares

El plan del equipo, donde figuran directivos como Jorge Arce y Javier Llaca, es cerrar 2015 con inversiones en adquisiciones por 150 millones de dólares. En fecha reciente adquirieron Niko, un parque industrial en Monterrey y el paquete Casona, integrado por 5 propiedades estabilizadas.

Otras diferencias son que no rebasará 40 por ciento su nivel de apalancamiento, pese a contar con dinero en caja, y que no entrarán al modelo de desarrollo, sino que mantendrán su perfil en sumar inmuebles estabilizados y expandir territorio con la adquisición de edificios de oficinas, parques industriales o bodegas.

En su estructura, el modelo de administración interna busca seguir el camino de los REITs (Real Estate Investment Trust) en Estados Unidos, donde 90 por ciento de los fideicomisos operan bajo esta dinámica.

Veremos con el tiempo, si esta apuesta, que busca romper paradigmas contribuye a la consolidación del mercado mexicano de capitales, que desde la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) prevé en lo que resta del año la consolidación de dos nuevos fideicomisos enlistados, a la espera de una condición de equilibrio para salir al mercado.

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