Opinión

Ferragamo, Sapica
y el arancel contra
los chinos

Me da repele la peculiar predilección de muchos hombres de negocios y ejecutivos por calzar irremediablemente zapatos de la marca Ferragamo. Su diseño es muy bonito, es verdad; pero la uniformidad de la marca en tantos pies de gente que busca acreditar su estatus portándolos es lo que me genera prurito. Me ocurre lo mismo con las corbatas Hermés, preferidas de centenares de abogados que se sienten desvalidos si no tienen una a la mano.

Pero lo que sí es agradable de marcas como Ferragamo, además del diseño, es que conducen sus negocios con una correcta gestión empresarial. Integral, dinámica, de clase mundial. Eso es algo escaso en México, pues nuestras marcas de calzado no han logrado despuntar internacionalmente.

El endurecimiento de las medidas comerciales que el gobierno federal impuso anteayer, en el marco de Sapica, a los zapatos provenientes de países con los que no tenemos acuerdos comerciales (notoriamente el arancel de 25–30 por ciento) es un salvavidas para una industria que, hay que decirlo, ha pecado de mediocre. No marca tendencia, la sigue.

Cualquiera puede ser testigo de esto: basta pararse en la zona de calzado de Liverpool o El Palacio de Hierro, para percatarse que los diseños de vanguardia y la mejor manufactura en el calzado no es la mexicana, sino la italiana, la española, o la estadounidense. ¿Por qué ocurre esto? Por una sencilla razón: a los empresarios mexicanos no les gusta invertir en pagar buenos sueldos a los diseñadores. Sus equipos de diseño son muy limitados.

Esto es muy diferente en otros países, donde los empresarios invierten fuertes cantidades de dinero en sus diseñadores. Les pagan sueldos jugosos, los envían de viaje, les dan libertad para crear, les hacen caso. El diseño manda, es prioridad. ¿Una muestra?: Crocs, la compañía de calzado plástico que apenas fue fundada en 2002 pero que ha dominado en los escaparates globales con su apuesta. Ninguna empresa mexicana, de las que por décadas se han quejado de las importaciones chinas, ha logrado lo que Crocs logró en sólo 12 años.

Crocs reporta sus resultados anuales utilizando la metodología del Global Reporting Initiative. No conozco empresa mexicana del calzado que haga eso. Crocs ya vende al año cerca de mil 200 millones de dólares.

El gobierno podrá proteger los intereses de los industriales del calzado, pero eso no remediará el problema central. A mí no me gusta el proteccionismo, y creo que el consumidor podría verse perjudicado con estas medidas. Ahora la pelotita está en la cancha de los industriales. A ver si se dejan de mediocridades. Ya los protegieron. Por lo pronto, habrá quien siga prefiriendo los Ferragamo de 13 mil pesos.

Twitter: @SOYCarlosMota