¿Qué quiere México: espectáculo o resultados?
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¿Qué quiere México: espectáculo o resultados?

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¿Qué quiere México: espectáculo o resultados?

11/06/2018

Junio y julio serán los meses de la esperanza futbolística para México. A unos días de que comience la Copa del Mundo, muchos mexicanos ya comienzan a trazar sus agendas en torno a los partidos de nuestra Selección. No es para menos: pocas cosas generan tantas emociones y tantas expectativas como nuestro equipo representativo y la ilusión de alcanzar el mítico quinto partido.

Los seleccionados salieron hacia Rusia con un partido gris y una colorida fiesta que se convirtió en escándalo de revistas del corazón. De ahí que resurgieran ciertos ataques en contra del DT Juan Carlos Osorio, al grado de que muchos ya piden su cabeza en medio de las concentraciones hacia el Mundial.

La Selección de Osorio ha sido mal comprendida, quizá porque no llega a ser tan mediática como esa otra de Miguel ‘el Piojo’ Herrera, que protagonizaba los memes y los encabezados por sus gestos en la cancha, sus celebraciones exacerbadas y sus declaraciones polémicas.

Osorio, de 2015 a 2018, ha dirigido 46 partidos, de los cuales ha ganado 30, empatado 9 y perdido 7. En contraste, Miguel el “Piojo” Herrera, y la entonces Selección mexicana obtuvieron 19 victorias, 11 empates y 7 perdidos. Estamos hablando de una efectividad del 65% de Osorio contra 50% de Herrera. Eso sin contar el paso del equipo en el proceso de calificación al Mundial, que sin duda es el mejor en la historia del representativo.

Parece que Osorio enfrenta un ataque público que pretende alejarlo de dirigir a nuestra Selección, sin embargo, sus resultados son mucho mejores de lo que podría parecer aunque, claro, podrían pasar inadvertidos si se cuestiona su gestión a partir de la popularidad o del efectismo, como en el caso de Herrera, y no en lo que respecta a efectividad.

De ahí, el título de este Debate Puntual. ¿Qué es lo que de verdad queremos los mexicanos? ¿El show y la pasión desmedida? ¿O la constancia y la efectividad en los resultados?

El desempeño de la Selección Mexicana sirve como metáfora de lo que vivimos hoy en día en México. El Mundial sería el equivalente a nuestras elecciones. Para liderar a nuestro país por los siguientes 6 años, ¿a quién queremos? ¿Al personaje de las pasiones, los comentarios chuscos y las ocurrencias? ¿O al hombre racional, con experiencia, de resultados claros y con la mayor competencia para darle al país el rumbo que necesita?

En Andrés Manuel tenemos al personaje del rating: un Director Técnico de la política, que va a llamar la atención de los medios, que va a mostrar sin temor sus pasiones, que va a ser odiado o amado, sin medias tintas. En comparación, José Antonio Meade es el hombre de los resultados, menos mediático, más enfocado en su trabajo, en sus responsabilidades. El primero irá improvisando, viendo cómo resolver los problemas sobre la marcha. El segundo tiene un diagnóstico, un plan y una estrategía que de acuerdo a su vasta experiencia va a trazar las rutas que el país debe seguir para continuar con su crecimiento y generando resultados para los ciudadanos.

¿Queremos un Director Técnico que ha fallado varias veces y se revela sólo por su obsesión de ganar a cualquier costo? O ¿queremos un Director Técnico que siempre ha dado buenos resultados y acostumbra actuar de manera racional y templada, porque no se deja llevar por los impulsos? El futbol y la política son actividades universales por excelencia. En ambas, hay personajes que actúan de manera apasionada y, afortunadamente, otros que sienten una gran pasión por lo que hacen y quieren que los resultados sean de lo mejor.

Al final del día, lo que a mí me gustaría es que todos los mexicanos pudiéramos contar con oportunidades, herramientas que nos permitan llegar a ese quinto partido, cuando menos, sin dejar de pensar en ese sueño de ser los campeones del mundo. Bajo esa analogía es que les propongo este Debate Puntual: como nación y como ciudadanos debemos seguir pensando en el México que queremos y merecemos. Las cosas no se dan de la noche a la mañana; implican cambios, nuevas regulaciones, afrontar retos específicos. Ante todo, deberíamos contemplar la unidad. Es muy difícil encabezar a toda una nación, siempre habrá encuentros y desencuentros, pero trabajando en unidad, en lugar de dividir, y apoyando a aquel que esté en mejores condiciones de guiarnos y encabezar el esfuerzo de todos nosotros durante ese camino, es como podemos acercarnos al triunfo que tanto soñamos.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.