Para el pueblo soberano, símbolos antes que resultados
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Para el pueblo soberano, símbolos antes que resultados

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Para el pueblo soberano, símbolos antes que resultados

03/12/2018

Todos reconocen la aptitud de López Obrador para acercarse a las masas, llegarle a la gente tanto de forma física como a través de su mensaje y de sus propuestas. A ello se le adjudica la victoria en las elecciones de julio de 2018, y los niveles de aprobación con los que comienza su mandato. Lo que afines y opositores han soslayado en sus análisis es la proclividad del recién estrenado Presidente por los símbolos.

Sus propuestas más emblemáticas, aquellas que quiso poner en acción mediante los legisladores de su partido para que entraran en vigor tan pronto comenzara su mandato (o incluso antes), están todas enfocadas en romper de tajo con las administraciones anteriores, tanto para no ser relacionado con ellas como para atender algunas preocupaciones sociales. Pueden no ser las decisiones más pragmáticas, las más relevantes o las más urgentes, sin embargo, son populares y de utilidad para su sostener su propia imagen y la de su gobierno.

Iniciemos el recuento. La cancelación de las obras del NAIM en Texcoco atendían a la necesidad de frenar la obra emblemática de infraestructura del gobierno de Enrique Peña Nieto. Aduciendo a la corrupción, AMLO decidió detener el proyecto, aunque invitando a los mismos empresarios involucrados a participar en la alternativa al NAIM en Santa Lucía. Mientras que la oposición criticó la falta de congruencia en dicha decisión, los seguidores de Morena reforzaron la confianza en su líder al cumplir una de sus tantas promesas.

Asociada con la desigualdad económica y la percepción ciudadana de corrupción, la propuesta de reducir los salarios de la llamada “alta burocracia” mexicana promete reducciones drásticas en las percepciones de una gran cantidad de servidores públicos. Mientras que la Ley Federal de Remuneraciones sólo pone un tope a lo máximo que puede ganar un funcionario (ninguno puede ganar más que el Presidente, salvo escasas excepciones), se espera que en el PEF presenten el tabulador que establecerá los nuevos sueldos. Sólo ahí podremos ver si en verdad es posible recortar a la mitad los sueldos de los mandos medios y altos al tiempo que se aumentan los sueldos de los puestos bajos, sin atentar contra la misma ley que afirma que ningún trabajador puede ganar igual o más que su superior jerárquico.

La venta del avión presidencial también se inscribe en la categoría de las decisiones simbólicas. La compra de la aeronave se dio durante el sexenio de Felipe Calderón, rival de AMLO en las elecciones de 2006. Según el actual presidente, es un “símbolo de la opulencia” de los gobernantes anteriores. El avión, después de casi tres años de uso, ya comenzó su proceso de venta y está en Estados Unidos, para beneplácito de los seguidores de Morena.

Aunque los símbolos que López Obrador va dejando a su paso son numerosos, me detengo en uno que ha sido comentado por todos los medios y debatido en redes sociales este fin de semana: la apertura de Los Pinos al público en general. Aunque muchos ciudadanos lo desconocían, en sexenios anteriores existían visitas guiadas para conocer la entonces Residencia Oficial, por lo que no es nuevo el acceso al público. Meses previos a la toma de protesta de AMLO, su equipo planteó que Los Pinos se convertiría en un centro cultural que incluiría un museo. No obstante, a finales de noviembre, un nuevo comunicado del equipo de transición dijo que se cancelaría el proyecto del museo debido a que la oferta cultural en la zona de Chapultepec ya era vasta y suficiente. Por lo tanto, este primero de diciembre, Los Pinos abrieron sus puertas en un recorrido que fue más bien guiado por la curiosidad y el morbo que por las supuestas intenciones culturales prometidas.

En más de una ocasión, se ha privilegiado el símbolo por sobre las necesidades reales de la nación. Sería bueno saber cómo inciden estas propuestas en la lucha contra la corrupción, o por qué la celeridad de implementarlas cuando la prometida reducción a los precios de las gasolinas se ha aplazado hasta que culmine la construcción de las refinerías del nuevo gobierno. ¿Cuáles son las prioridades de la actual administración?

Mientras que los ciudadanos afines a López Obrador aplauden esta serie de decisiones simbólicas, desde la oposición se debe hacer un Debate Puntual crítico, constructivo, para saber si los resultados positivos de todas ellas serán en verdad para México y los mexicanos, o sólo sirven para mejorar la percepción que la ciudadanía tiene del nuevo gobierno.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.