Los servidores públicos y la sociedad
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Los servidores públicos y la sociedad

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Los servidores públicos y la sociedad

09/07/2018

El pasado primero de julio, México vivió una jornada electoral ejemplar. Tal y como lo compartí en columnas anteriores, los ciudadanos teníamos una responsabilidad con nuestro país y con la democracia. Afortunadamente, una gran mayoría cumplimos y nos presentamos a votar.

La política en nuestro país había girado en torno a los gobiernos del PRI y del PAN, sin embargo, la violencia, la corrupción e impunidad crecieron al grado de interferir en la vida cotidiana de muchos mexicanos. En ese contexto se puede entender que los resultados de la elección no fueran tan impactantes para algunos como lo fue para otros.

Más allá de la contundente victoria del líder de Morena, existen dos asuntos que, me parece, están siendo ignorados en los nuevos debates ciudadanos, y considero prudente abordar en este texto.

El primero es la gran polarización que vive nuestra sociedad, resultado también de la campaña de unos de los candidatos que provocó la división entre distintos sectores y que generó encono e inconformidad al alentar la separación de clases, pero que, tan pronto concluyó la elección, intentó borrar de un solo golpe la discordia que había generado en la campaña, solicitando unidad nacional y el respaldo de los mexicanos a su proyecto de nación.

El segundo tema que quiero abordar es la importancia de la labor de casi dos millones de servidores públicos. Es comprensible que la mayoría de la sociedad desconozca lo delicado de las funciones y los sacrificios que conlleva ese trabajo. Tampoco está obligada a saber del desgaste, dedicación o grado de responsabilidad que implica una sola decisión de las muchas que se tienen que tomar día a día en una oficina gubernamental; el tiempo que se le dedica al diseño, implementación y evaluación de una política pública o el cuidado que se debe de tener en un proceso administrativo. Los funcionarios públicos destinan muchas horas al día -a veces, muchas más de las que establece la Ley Laboral- para lograr resultados que aporten al bienestar de los mexicanos.

No se puede negar que hay servidores públicos que, con sus actos, afectan la imagen de un servicio público que, en su mayoría, está entregado al trabajo por México. Estoy cierto de que la mayoría de ustedes tiene algún familiar o amigo cercano que contribuye -como funcionario público- para que las tareas del gobierno marchen adecuadamente. En lo personal, puedo compartir con ustedes que conozco cientos de servidores públicos que trabajan de manera impecable, que se sienten contentos de formar parte del gobierno (no importa de qué partido haya emanado), que están orgullosos de servir con sus conocimientos a los ciudadanos y que, dependiendo del área a la que están adscritos, trabajan también sábados y domingos, lo anterior, a expensas de su merecido tiempo familiar o hasta postergando vacaciones, con el único objetivo de dejar un mejor México del que encontraron a su llegada. A todos ellos les debemos nuestro mayor reconocimiento.

Un servidor público es aquella o aquel que le brinda a la sociedad un servicio de utilidad social, por lo tanto, lo que realiza día con día es en beneficio de otras personas y no genera ganancias privadas. Entre los servidores públicos hay abogados, ingenieros, médicos, enfermeras, maestros, analistas, arquitectos, contadores públicos, comunicólogos… Sería lamentable que la nueva administración respondiera al desempeño y entrega de quienes integran la plantilla de empleados del Gobierno Federal con la disminución de los sueldos, tal y como lo prometió en campaña el candidato ganador. De llevarlo a cabo, demostraría una falta de interés por la importante labor de quienes conforman la administración pública y, casi literalmente, entregan su vida a su país.

Para otorgar el reconocimiento que merecen los servidores públicos honestos y trabajadores, a los ciudadanos nos corresponderá evaluar de manera objetiva los logros alcanzados por la presente administración. Por su parte, el gobierno saliente tendrá que dejar muy claros los resultados de las acciones emprendidas y las metas alcanzadas. Al nuevo gobierno le atañe partir del país en el que hoy vivimos en el entorno nacional e internacional, y cumplir con las promesas de cambio que durante años hizo a los mexicanos, a partir de una estructura de trabajadores muy similar a la que hoy en día continúa sirviendo al país.

Los invito a realizar un Debate Puntual para reconocer el quehacer público, a interesarse por la importante labor que realizan los servidores públicos en México, no criticar sin conocer a fondo del tema, y a ejercitar un mejor juicio para no creer, sin pruebas, todo lo que leen y escuchan en foros y en redes sociales. Todos somos una pequeña parte de este gran rompecabezas que se llama sociedad, y juntos, con respeto y unidad, podemos lograr mucho más que si dividimos y polarizamos. Ojalá quienes encabecen esta nueva administración y nuevo modelo de gobierno reconozcan la importancia de sus trabajadores, y ayuden a que el enorme esfuerzo que realiza la estructura federal, compuesta de poco más de dos millones de empleados en todo el país, sea de nuevo motivo de orgullo para los mexicanos.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.