Después del 1º de julio, que nada nos detenga
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Después del 1º de julio, que nada nos detenga

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Después del 1º de julio, que nada nos detenga

25/06/2018

El próximo lunes, a esta hora, los mexicanos ya habremos asistido a las urnas para elegir al próximo Presidente de México. Lo que viene después, cuando tengamos la certeza sobre quién llevará las riendas del país, será un tanto más complicado que el proceso electoral por sí mismo.

Sabemos de antemano que ésta es una elección muy compleja: hay tres perfiles que han encontrado eco a sus propuestas entre la ciudadanía, y que hoy son respaldados por un gran número de votantes. Al mismo tiempo, esas tres visiones sobre el quehacer nacional se han ido decantando en grupos que, parece, coexisten sólo a través de la polarización, de separarse de los otros. Algunos de los candidatos, incluso, han jugado con la idea de que pueden gobernar a partir de dicha polarización. Nada más alejado de la realidad.

Los mexicanos debemos estar unidos después de sufragar, sin importar qué proyecto resulta vencedor. Este sexenio vivimos un caso ejemplar de lo que pasa cuando gana la pasión política por encima de la objetividad colectiva y la búsqueda del bien común. Enrique Peña Nieto fue electo en 2012 con 19,158,592 votos, el equivalente al 38.15% del padrón electoral (cuya participación se calculó en un poco más de 50 millones de votantes). Como en estas elecciones, en aquella ocasión el voto se dividió casi en tercios, por lo que había un grupo amplio que no apoyaba directamente la candidatura del PRI, sin mencionar a quienes no acudieron a votar.

Lo anterior fue evidente en los años que siguieron. El Pacto por México permitió la existencia de una serie de reformas históricas, necesarias para continuar con el desarrollo del país, sin embargo, la participación de los partidos políticos más grandes de México dentro de las negociaciones del Pacto también provocó discordia entre grupos y corrientes políticas. Desde ahí, inició una ofensiva de ataques mediáticos en contra del Presidente Peña Nieto, que llevaron su popularidad a rondar el 20% en los últimos años de su gobierno.

Quienes no conocen el porcentaje de votos con los que el PRI ganó la elección asumen que la caída de popularidad fue estrepitosa, sin embargo, no es así cuando nos damos cuenta que los votantes estaban muy divididos, y sus preferencias políticas e ideológicas estaban muy bien marcadas. Hacia un escenario similar nos acercamos. El próximo Presidente difícilmente ganará por una mayoría abrumadora, incluso aunque así lo quieran hacer parecer algunas encuestas. Lo más probable es que volvamos a ver una elección donde el voto se divide en tercios, y quien sea electo tendrá que ganarse la confianza del otro 60-70% que votó por alguien distinto.

Por ello, en este Debate Puntual les propongo que hagamos un llamado a la unidad nacional. Los ciudadanos debemos respaldar al gobierno para ayudar, entre todos, al desarrollo de nuestro país. El Presidente llega a trabajar por México, a atender las necesidades históricas y otras que surgen en el camino. Su trabajo no es ganar concursos de popularidad. Si entendemos cuáles son sus verdaderas funciones, podemos juzgarlo de forma más objetiva, lejos del apasionamiento político y de las conveniencias personales, para lograr que se alcance aquello que le hace más falta a México.

El resultado de esta elección podría polarizarnos aún más. Hay personajes que están luchando porque así sea. No debemos permitirlo. Debemos trabajar unidos por el bien común, con los intereses nacionales por delante. En unidad, hagamos un llamado a respetar los resultados electorales, y que quienes no están dispuestos a aceptarlos sepan que no es un partido político o un candidato quien pierde ante esa negativa: pierde la democracia y perdemos los mexicanos. No hay que dar lugar a las manipulaciones que pretenden ejercer quienes están obsesionados por el poder.

Aprovechando los ánimos mundialistas y el gran resultado del último partido de nuestra Selección, continuaré con los símiles futbolísticos. Este segundo partido ha dado más razones para que los aficionados crean en Juan Carlos Osorio y apoyen su proyecto. Él ha seguido un trabajo de resultados pese a la baja popularidad y los ataques en su contra y sigue entregando buenas cuentas. En lugar de regatearle su esfuerzo, respaldemos al líder para que el triunfo sea una realidad. Ojalá nos quede muy claro a todos que, trabajando juntos, nada nos detiene.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.