Cultura en México
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Cultura en México

01/10/2018

A dos meses exactos de que se instale el nuevo gobierno, estas son algunas de las cosas que sabemos sobre la política cultural del Presidente Electo: que Alejandra Frausto se perfila como la futura encargada de la Secretaría de Cultura; que Cultura será la primera dependencia en mudarse, dentro del marco de la ambiciosa descentralización; que uno de sus proyectos más ambiciosos es la transformación de la Residencia Oficial de Los Pinos en un centro cultural, “de los complejos más grandes de América Latina”, según el documento El Poder de la Cultura, presentado por la propia Frausto.

El mismo documento pretende dar cierta claridad sobre los propósitos (que todavía no parecen propuestas concretas) de la próxima administración sobre la cultura en nuestro país. Para un tema que es de interés para la ciudadanía y que se toma como bandera desde la izquierda morenista ¿por qué lanzar mensajes confusos o hasta contradictorios desde el Legislativo?

Todo comenzó hace un par de semanas, con dos hechos que llamaron la atención de la ciudadanía y de distintos actores del gremio cultural. Primero, cuando en la Cámara de Diputados, durante la conformación de la Comisión de Cultura y Cinematografía, se anunció al PES -partido que, por lo demás, se toma ya como extinto- como el designado para presidirla. La decisión generó polémica en distintos medios y redes sociales debido a la tendencia ideológica de dicho partido, que podría prestarse para incidir en la legislación de temas de relevancia nacional con una óptica religiosa antes que con el bienestar de los mexicanos como bandera.

A la polémica, la respuesta de los diputados fue quitar la presidencia de dicha comisión al PES para entregársela a Morena, quedando al frente de la presidencia Sergio Mayer, conocido actor de televisión, miembro del grupo musical Garibaldi formado a finales de los 80´s y miembro del espectáculo “Sólo para Mujeres”. Ese fue el segundo hecho que generó confusión en la ciudadanía. De nuevo, el gremio cultural se puso en movimiento, aunque ya sin incidir en la determinación de los legisladores.

Si la cultura fue uno de los temas en los que quiso poner mayor énfasis la campaña electoral de López Obrador, ¿qué pretendían hacer dejándola en manos de un partido con una fuerte carga religiosa o en las de ex actor de telenovelas cuyas verdaderas intenciones para cambiar de giro y dedicarse a legislar no son claras?

Más allá de la competencia de uno u otro para presidir dicha comisión y su voluntad para, en verdad, trabajar por un México con mayor acceso a la cultura, parece que las decisiones tomadas en la Cámara de Diputados, con mayoría de Morena y de sus aliados, se centran en decisiones políticas como las que ese mismo grupo político criticó cuando era oposición. Opacidad, incertidumbre y hasta contradicciones son lo que se siembra con decisiones que no son congruentes con lo prometido en campaña.

Para evadir a los reporteros, Sergio Mayer se excusó en días recientes comentando que apenas se comenzará a trabajar en la instalación de la comisión, por lo que, asegura, sería irresponsable dar cualquier información a los medios de manera anticipada sobre el estado de la cultura en nuestro país.¿En qué fecha le escucharemos explicar su programa de trabajo e información confiable sobre los retos que atenderá desde su posición? ¿En verdad habrá un esfuerzo bicameral por consolidar a la cultura como uno de los motores de la transformación de México o resulta sólo un botín político y un fondo más del que podrán sacar recursos para otras actividades de su interés? Me parece que la dinámica será la misma que, desafortunadamente, ya conocemos del actuar legislativo: esperar a que se enfríe el tema para poder seguir con lo suyo.

Contrario a lo que pregonaron por meses, las decisiones que toman públicamente los legisladores de Morena hacen dudar a los mexicanos de sus supuestas buenas intenciones. Ojalá sus esfuerzos vayan tan lejos como sus promesas de campaña y, conforme avance el tiempo, podamos ver que la cultura es cada vez más accesible para todos, y no sólo apuesten por medidas efectistas para distraer a los ciudadanos, como las dos acciones que ya los ocupan actualmente: la futura mudanza de Cultura a Tlaxcala y la creación del centro cultural en Los Pinos.

Durante este sexenio existieron diversas propuestas para acercar más las expresiones artísticas y culturales a los mexicanos, operadas desde la propia secretaría de Cultura, que por cierto fue creada durante esta administración. Si bien es cierto que resta mucho por hacer para que la secretaría opere al máximo de sus capacidades, no podemos dejarnos engañar por la administración que inicia el 1° de diciembre, con un lenguaje doble que, por un lado, niega los avances previos y asegura que la cultura es uno de sus temas fundamentales, mientras que por el otro parece operar por decisiones políticas antes que por comenzar a encaminar sus propuestas a la entrega de resultados.

Para mantener nuestro sano Debate Puntual, sigamos atentos la actuación de Sergio Mayer en la Comisión de Cultura y Cinematografía, y que los ciudadanos y el gremio cultural no duden en alzar la voz para exigirle los cambios que prometieron desde la campaña.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.