Resistir a Trump
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Resistir a Trump

18/09/2017
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Trump
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La situación internacional se vuelve cada día más compleja. Actos terroristas cada semana en Europa. Corea del Norte lanza misiles que sobrevuelan Japón. España está de nuevo presta a dividirse. Y por encima de todas las preocupaciones, un fascista en la Casa Blanca.

Es la mayor preocupación por su capacidad de hacer daño al mundo y a México.

Son contados los esfuerzos, pese a ello, que se han hecho en nuestro país para tratar de entender este fenómeno. El más reciente (Jorge Volpi, Contra Trump, Debate, 2017) se anuncia como “Panfleto urgente”. No lo es. Se trata más bien de una reunión de los artículos de Volpi publicados en Reforma sobre el candidato y el presidente Trump.

Aunque hace años Volpi fue señalado por “calcar” el libro America: The Book, de Jon Stewart, ahora reincide y calca el libro Contra Bush, que Carlos Fuentes publicó en 2004. No está actualizado: en sus páginas Steve Bannon todavía opera en la Casa Blanca y es descuidado: México no tiene dos mil kilómetros de frontera con Estados Unidos sino tres mil 180 kilómetros.

Como todos, Volpi muestra su indignación, aunque de forma muy primaria. Para distinguir la presidencia de Obama de la de Trump acude a imágenes singulares, como la siguiente: “¿Primero escogen a Superman y luego a Superman bizarro?” Novelista metido con calzador al análisis internacional, sus parámetros para juzgar a Trump son literarios: “En realidad –dice Volpi– se asemeja bastante más a los caudillos latinoamericanos… remite a los protagonistas de Tirano Banderas o El Gran Burundún Burundá ha muerto…”. De no haber nacido Trump en Nueva York, afirma el autor de En busca de Klingsor, “podría haber surgido de la más rocambolesca novela de caudillos del Boom”.

No quedan muy claras en su análisis, tal vez porque se plantea como un “panfleto urgente”, las causas que motivaron el surgimiento de una figura como la de Trump. Refiriéndose a sus partidarios, comenta: “Durante meses o años los despreciamos o los ignoramos, convencidos de que eran una panda de locos, agitadores o fanáticos”. Para señalar más adelante a los responsables: “Su sensación de abandono, furia, desesperanza o miedo es, en cierta medida, culpa nuestra. De los sensatos o cuerdos que no supimos o quisimos verlos”. Si el autor se plantea dentro del grupo de los “sensatos o cuerdos” para distinguir a los “locos, fanáticos”, ¿no es eso una posición maniquea, que es justamente una de las características con las que señala críticamente a Trump, porque divide el mundo en buenos y en bad hombres?

La culpa, claro está, es del neoliberalismo, una de las formas más cómodas para no pensar a fondo los problemas. Toda la responsabilidad recae en “la clase política neoliberal (y en sus aliados liberales) que, desde hace un cuarto de siglo, decidió arrancarles todos los beneficios sociales posibles” a la población. Por ello están “Coléricos. Furiosos. Rabiosos. Así se sienten millones de ciudadanos de todo el mundo”. El neoliberalismo conduce a los ciudadanos a la rabia y a Volpi a la empatía con ellos: “¿Cómo no concordar con esos ciudadanos rabiosos que ven en su clase política sino un estamento burocrático obsesionado con verse el ombligo?” Bien dicho, pero alto: ¿No es acaso Volpi un miembro de la clase política, un alto burócrata cultural con un sueldo comparable al del presidente de la República: casi 200 mil pesos mensuales, según www.transparencia.unam.mx?

Tiene razón Volpi al comentar que es impreciso llamar populista a Trump, “una palabra que, en voz de quienes la usan, ha perdido todo sentido”. Sí, como el término 'neoliberal'. La denuncia de Volpi del neoliberalismo como raíz del mal contemporáneo contrasta, por cierto, con lo dicho por él en otro de los artículos reunidos en Contra Trump, en donde afirma, con Yuval Noah Harari, que “vivimos una de las épocas más prósperas y menos violentas de la humanidad”, una época en la que “poco importa que hayan disminuido como nunca las hambrunas, las plagas y las guerras, que la mayor parte de los países tengan regímenes más o menos democráticos, que las esperanzas de vida hayan crecido para la mayor parte de la población”. Si vivimos en estos tiempos de bonanza, ¿cómo pudo surgir un personaje como Trump? Por la mentira, por la explotación “del rencor por encima de los hechos”, dice Volpi. Por la demagogia, que es el cáncer de la democracia. Por el engaño, la exageración y la manipulación de las más bajas pasiones de la gente: el miedo y el resentimiento.

¿Qué podemos hacer?, se pregunta Volpi. Resistir. “La principal arma es la defensa de una educación pública humanista y crítica”, algo con lo que es difícil no estar de acuerdo. El mundo entero debe enfrentársele y a la cabeza debe estar México porque somos los primeros afectados. Tenemos que hacerlo porque, como afirma Volpi en su estilo habitual, “el Rey Zanahoria continuará siendo quién es”. Lo único que podemos esperar es que ocurran “más violaciones a los derechos humanos, más racismo, más autoritarismo, más sexismo y más demagogia”. De nuevo Volpi: “El espectáculo está asegurado”.

Con todo, el libro de Volpi se agradece, como un esfuerzo más para comprender un fenómeno complejo que nos afecta. Debemos pensar más y más a fondo. Tomar la iniciativa y no sólo reaccionar –tarde y mal– a cada golpe que nos asestan. Al tirano, aconsejó hace más de un año Enrique Krauze, se le enfrenta.

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Twitter: @Fernandogr

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Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.