El Fondo de Propaganda Económica
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El Fondo de Propaganda Económica

08/10/2018
Actualización 08/10/2018 - 13:47

Como Luis Videgaray, que llegó a Relaciones Exteriores a aprender, Paco Ignacio Taibo II declaró en un video reciente no tener “en sus manos ninguna preparación” para dirigir el Fondo de Cultura Económica, la principal casa editora del país.

No creo que su confesión afecte su nombramiento. Si López Obrador designó para encargarse de Pemex a un ingeniero agrónomo, para Seguridad Pública a alguien sin ninguna experiencia en esa área, a una creyente de la existencia de los aluxes para la Semarnat y al frente del Conacyt a quien cree que “el maíz tiene alma”, bien podría nombrar, como cierto emperador romano, cónsul a su caballo, si así lo quisiera. Es el problema de detentar el poder absoluto.

Además, en Morena la cultura les importa un bledo, como bien pudo comprobarse cuando decidieron que el PES presidiera la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados. Cierto que luego rectificaron y en su lugar nombraron a un excantante de Garibaldi y streaper. Entonces, ¿cuál es el problema con que ahora designen a uno de los encargados de propaganda de su partido como cabeza del Fondo de Cultura Económica?

Daniel Cosío Villegas, gran historiador liberal y uno de nuestros mayores empresarios culturales, fundó en 1934 el Fondo de Cultura. Ochenta y cuatro años después la institución será dirigida por un escritor de novelas policíacas, antiliberal y que desconfía profundamente de la cultura empresarial.

En el video al que me he referido, Taibo II afirma que, pese al desconocimiento que tiene de cómo funciona el Fondo, no dejará sus otros trabajos, como el que desempeña como propagandista de Morena, promotor del libro en la brigada Cómo leer en libertad y autor de bestsellers patrioteros. Sumará a su inexperiencia su falta de dedicación. ¿No había mejores perfiles en Morena para dirigir el Fondo? Silvia Molina o David Huerta podrían hacerlo mucho mejor. Pero al parecer no se trata de elevar el nivel de la editorial, deteriorado a últimas fechas, ni de la cultura en México, sino de premiar la fidelidad: un premio de consolación a un amigo.

Taibo II no es un improvisado en el mundo del libro. Ha hecho una labor importante como promotor de la lectura. Pero la promoción es sólo una parte, no la mayor, del mundo editorial. Pudieron haberlo nombrado director de promoción del Fondo, pero su designación no obedece a su talento como promotor cultural sino a su labor como ideólogo y propagandista.

La hegemonía de Morena no se circunscribirá al área política. Uno de los fines de la contrarreforma educativa será el de modificar el contenido de los libros de texto para adecuarlos a la visión ideológica del partido que detentará el poder a partir del 1 de diciembre. Ese será también uno de los objetivos del inmenso aparato de propaganda política que en las redes desarrollará el área de Comunicación Social del nuevo gobierno. Por eso mismo Taibo II seguirá, además de sus labores en el Fondo, con sus trabajos de formación ideológica dentro del instituto de cuadros de Morena. De ser una de las grandes editoriales en lengua española, con presencia en toda Hispanoamérica, podría ser convertida en una editorial propagandística. Van por todo. Control político y de pensamiento. Ese es el riesgo de este nombramiento.

Mis comentarios pueden parecer exagerados. “Hay ratos –afirmó Taibo II en otro video grabado en abril de este año– en que me gustaría ser como Venezuela. Que México viviera una serie de experiencias que se están viviendo en Venezuela bien interesantes”. ¿Como la interesante experiencia que en este momento están viviendo dos millones de venezolanos que tuvieron que salir huyendo de la dictadura de Maduro? No lo explica.

Taibo II aspiraba a ser el encargado de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México. Así lo expresó en un artículo aparecido en La Jornada (27.Jul.18). No le dieron el cargo. El puesto de director del Fondo lo obtuvo de rebote, al rechazar el puesto la escritora Margo Glantz. En ese mismo artículo, Taibo II afirmó que era “poco apto para lo políticamente correcto y las formalidades de la vida de funcionario”. Tres meses después cambió de opinión y aceptó el hueso. ¿Por qué? Quizá porque desde ahí podrá realizar el trabajo ideológico al que me he referido. Por cierto, en ese mismo texto, Taibo II, grandilocuente, citó a Vicente Riva Palacio: “A la Patria se le sirve, no se le cobra”. Me pregunto a qué institución donará su sueldo como funcionario.

El Fondo debe ser dirigido por una persona preparada, no por una que venga a aprender. Alguien que pueda dedicarle todo su tiempo. Por una persona que respete la pluralidad de su catálogo y no por un ideólogo dogmático. Por alguien que piense que la cultura es un fin en sí misma y no un medio. La designación de Paco Ignacio Taibo II como director del Fondo de Cultura Económica sería una forma de mandar al diablo a una de las instituciones culturales de mayor prestigio en nuestra lengua. Una verdadera desgracia.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.