Políticas de investigación
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Políticas de investigación

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Políticas de investigación

03/10/2018

Uno. Cuatro académicos, probados durante décadas en la amistad y en los quehaceres universitarios, incluida la administración, hemos suscrito una especie de proclama: “Reconocimiento, elogio y defensa de las Humanidades”.

Dos. Virginia Guedea, historiadora de la Independencia; Humberto Muñoz, sociólogo y experto en educación superior; Guillermo Hurtado, filósofo y editorialista, y el de la voz, filólogo e historiador cultural.

Tres. El texto apunta, en primer término, la ilusión tecnocrática que sostuvo el establecimiento del CONACyT en 1970: la fusión de Ciencias aplicadas, Tecnología y Desarrollo.

Cuatro. Lo anterior, en olvido tajante de otros factores decisivos en el desarrollo nacional y, lo que es más graves, excluyendo a las Humanidades.

Cinco. Saberes, los humanistas, si pares de los científicos, diversos en sus objetivos, procedimientos y frutos.

Seis. El Hombre, sus fulguraciones y caídas, sus producciones simbólicas, sus procesos en el tiempo, en el caso de la Humanidades; la Naturaleza y su especulación abstracta, en el de las Ciencias.

Siete. Aproximaciones, asedios y compromiso en un caso, exactitud y objetividad en el otro.

Ocho. Si bien reconocemos el impulso, en varios campos, de la investigación científica, deploramos la desestimación de la investigación humanista. A tal extremo que el canon científico se ha impuesto en el aliento y la evaluación de los proyectos de investigación, individuales y colectivos.

Nueve. A lo que se agrega la forma de reproducción de la comunidad científica, ausente aún, lamentablemente, en la investigación en humanidades. Reproducción basada en liderazgos, formación sistemática de cuadros, sucesión y espíritu de equipo. Lo que se traduce en mayor capacidad gestora, negociadora.

Diez. Visto lo anterior, juzgamos insuficiente, los autores de la proclama, el anuncio de la próxima titular del CONACyT, María Elena Álvarez-Buylla, de incorporar a las Humanidades en la designación del organismo, por considerarla medida simplemente nominal.

Once. Por el contrario, proponemos dos caminos posibles. O el de una estructura dual al interior del organismo, una propia de las Humanidades, otra propia de las Ciencias; o una entidad autónoma que reconozca las particularidades del conocimiento humanista.

Doce. No sólo la complejidad y correspondencias de la cultura mexicana, entendida en un sentido omnicomprensivo, sino las específicas formas de producción, difusión, evaluación y estímulo.

Trece. Al tiempo que se propone la búsqueda de zonas de encuentro, creativas e innovadoras, de Humanidades y Ciencias.

Catorce. Quizá, conjeturo a título personal, el azar y la indeterminación, la composición geométrica ínsita en la escultura, las encrucijadas de la genómica, el inevitable colapso (faltan millones de años) del planeta Tierra, las investigaciones sobre su origen.

Quince. El lector de El Financiero interesado en imponerse del texto íntegro aquí aludido, puede localizarlo en la revista electrónica semanal Puño electrónico, www.artgrafittieditorial.com (“com” sin punto y aparte).

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.