¿Debate?, ¿Debacle?
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¿Debate?, ¿Debacle?

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¿Debate?, ¿Debacle?

19/06/2018

Uno. ¿Está ya escrita la historia del 1 de julio? ¿Según apuntan las “encuestas”, arrasará el candidato de Morena?

Dos. ¿El PRI tocará fondo, camino de su desmantelamiento, salvo en el Estado de México y en el de Yucatán? ¿Y suerte semejante, con el carácter de puntilla, seguirá el PAN? ¿El PRD terminará por cavar su tumba amortajado de azul?

Tres. Ganadores, lo que se dice ganadores, los partidos “chicos”. Uno de ellos incluso confesional.

Cuatro. Lo indudable es que, a falta de ideología (ideas para la acción política), como lo han patentizado una precampaña que siempre fue campaña, la “espotización” idiota y tres debates, lo que pesará será el “voto duro” de estructuras y clientelas. Y el voto volátil de los indecisos (indecisión creciente).

Cinco. No, no sé a ciencia cierta el desenlace de la ¿fiesta cívica? que ya se aproxima inexorable.

Seis. Si sé, en cambio, que la oferta presidencial no es tal, que queda muy por debajo del momento, la complejidad y el empaque de la Nación Mexicana.

Siete. ¿Momento? Decadencia política (poderes, partidos) y social (sin distinción de clases). ¿Complejidad? Hacia adentro, sin control, desigualdad, violencia, corrupción, impunidad, repliegue del Estado y ascenso de la delincuencia. ¿Empaque? Nación dueña de un antepasado, un pasado, episodios y resistencias culturales tocados por la Grandeza (y la Gloria, por qué no).

Ocho. También sé que no puede demorarse más la tarea de indagar a fondo, “caiga quien caiga”, la singladura que nos trajo aquí. Un puerto que no ofrece abrigo, un muelle destartalado.

Nueve. Hipótesis. A un régimen por lustros hegemónico, los pelos de la burra en la mano incluido un Partido de Estado, terminan por desestabilizarlo el sindicalismo independiente de los 50, la frustrada reforma del PRI desde dentro que marcará la vida (¿y la muerte?) de Carlos Madrazo, y un movimiento estudiantil que lo que anhelaba cambiar era a la Vida.

Diez. Desenlace: la LOPPE de 1977. Simulación de representación política. Y, ya en el camino, simulación de “ciudadanización” y de organismos (disque) autónomos. En la realidad: una partidocracia que, a la luz de sus ilícitos intereses particulares, ya frisa en el Cártel.

Once. ¿Cómo extrañarse de que, para la cacería de votos de esta temporada, el candidato del PRI se ostente “sin partido” (pero funja de publicista del régimen saliente, en la cúspide del desprestigio), el candidato del PAN se travista PRD, y el de Morena no puede borrar el doble ADN, priista y perredista? Así anuncie el advenimiento del Cuarto Reino Milenario.

Doce. Ofrecimiento ni siquiera original. Ya lo había hecho el segundo CEU (el primero es del 66). Campus Milenario. Empezar de nuevo.

Trece. Al examen crítico, plural, de la referida singladura, pienso, deberían estar abocadas las fuerzas académicas nuestras, no escasas por fortuna. Sin excluir, en su ámbito, al Fondo de Cultura Económica, en vez de la ritual publicación palaciega de narcisista literatura oficial que parará en la basura.

Catorce. En fin, orfandad y desvalimiento de la extraordinaria Nación Mexicana. Y, en el Norte, tempestuoso, antiMéxico, “Bóreas” Trump.

Quince. Duda. Se seguir como empezó el seleccionado nacional, prueba irrefutable de que incluso nuestros futbolistas son capaces de jugar futbol como mandan los cánones, y rechazo tajante de la victimización y la autoestima por los suelos, de la ira y rencor en las gradas, ¿cambiará el ánimo electoral al parecer dominante?

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.