Opinión

¡Feliz cumpleaños, Bruce Nauman!

   

En un juego sigues las reglas. Pero el arte es como hacer trampa – conlleva invertir las reglas o llevar el juego a parte y hacer trampa (...) Sólo cuando cambian las reglas, puedes ir más allá, y entonces la vida real hace su aparición.

Bruce Nauman, en entrevista con Joan Simon, 1988

El artista norteamericano Bruce Nauman cumplió 73 años el sábado pasado, 6 de diciembre. Es sin duda, uno de los artistas vivos más importantes en la escena contemporánea. Su influencia hoy en día es clara y sigue aportando a las prácticas artísticas actuales, tanto por su vertiginoso uso de materiales como por el acercamiento conceptual a temas como el lenguaje y la conciencia humana. Imposible de encasillar en una corriente o género, Nauman ha incursionado en el performance, la escultura, la instalación, el vídeo y en una gran variedad de alternativas de representación como los hologramas y el neón.

Nació en Indiana en 1941, pero en 1960 se mudó a Wisconsin para estudiar matemáticas en la Universidad de Madison donde se recibió en ciencias. Esta formación científica estará muy presente en el pensamiento artístico de Nauman, como una postura investigadora e inquisitiva.

En 1966 hace su posgrado en Artes en la Universidad de Davis, en California. Es en ahí en donde entró en contacto con el arte experimental de principios de los 70, como el Land Art que se estaba desarrollando en San Francisco. Bruce Nauman comenzó a influirse con la música minimal nortemericana de John Cage, Philip Glass y La Monte Young, la circuncidad y progresión de estos compositores fue clave para la resolución estética de sus investigaciones sobre el lenguaje, por ejemplo en sus letreros de neón o las piezas de video donde el principio y el fin son difíciles de discernir. También en esos años Nauman conoció a la bailarina Meredith Monk y a Merce Cunningham, ese acercamiento con la danza se manifestó en los performances donde exploraba a través de su cuerpo.

La importancia del trabajo de Bruce Nauman radica en cómo implementa “lo conceptual” de una forma tan física y orgánica dentro de su obra. Su más grande preocupación es el lenguaje, pero no en su significado una vez pronunciamiento, sino él va un paso antes, hacia el pensamiento que lo genera, esa autoconciencia que nos hace humanos, es por eso que hace tanto énfasis en la palabra como elemento constructivo y unidad, pero también hay un rasgo de incomodidad, como si esa autoconciencia doliera o lastimara. Estos elementos se hacen presentes en su obra por medio de la correspondencia entre lo mental y corporal. Un ejemplo temprano de ello es la pieza Hand to Mouth (1967), que invoca el misterioso mecanismo entre el hacer y el decir.

Acción/pensamiento, praxis/teoría, manufactura y mente están íntimamente relacionadas en la obra de Nauman. Para él el arte es una acción, no un producto. Por eso que en su cuerpo de trabajo encontramos materiales tan crudos y cotidianos que recuerdan al Arte povera como el caucho, alambre, acero, madera, así como tecnologías muy avanzadas a su tiempo como el video, la video-instalación, incluso el holograma, como en su serie Making Faces (1970) en la que se proyecta a Nauman estrujándose partes de su cara, para llegar al punto de ver la carne como materia.

Pero sin duda Bruce Nauman es más conocido por sus piezas en neón, como The true artist helps the world by revealing mystic truths (Window or Wall Sign) (1967), One Hundred Live and Die (1984) o Violins, violence, silence (1981-82) en las que el recurso de una luz artificial ilumina los juegos de palabras, metaforiza ese acontecimiento extraño que es le lenguaje, que sólo se manifiesta a partir del pensamiento.

Bruce Nauman es un artista único, completo, sus influencias abarcan desde la literatura (Vladimir Nabokov), la filosofía (Ludwing Wittgenstein), la ciencia (matemáticas, física) hasta la música (el minimalismo estadounidense), escudriñando en lo más profundo de lo humano. Nauman es de los pocos artistas cuya obra en conjunto refleja una suerte de zeitgeist, el espíritu de nuestros tiempos.