Opinión

¿Feliz año 2018?

 
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tormenta

Víctor Manuel Pérez Valera*

Al comenzar el año no quisiera ser ave de mal agüero -lo que era Casandra para los griegos-, pero 2018 no pinta nada bien. En muy buen artículo (El Universal 02/01/2018) Manuel Carbonell traza algunas pinceladas sobre el futuro próximo de nuestro país: una inseguridad y violencia imparables y rampantes, que están rompiendo, como la corrupción, todos los récords. En economía la perspectiva no es mejor, hemos heredado del año pasado la mayor inflación en 17 años, el peso esta depreciado, la cuesta de enero agravada por el aumento de algunos productos básicos, pero sobre todo el agobio de la deuda externa: sólo por concepto de intereses el gobierno pagará este año 698 mil 170 millones de pesos (1912 millones de pesos diarios), más de lo que se invertirá en salud (121,934 millones), en educación (275,443 millones), y en desarrollo social (106,645 millones).

Ante esto ¿podría presumir el anterior Secretario de Hacienda de haber tenido una muy buena gestión? Habría que añadir el acucioso estudio del “gasolinazo” del Dr. Samuel García Sepúlveda en el que demuestra que la mitad de lo que pagamos en gasolina son impuestos, el estudio concluye con la afirmación de que el ex Secretario de Hacienda fue un genio para exprimir los bolsillos de los ciudadanos.

El panorama mundial tampoco es halagüeño. No vale la pena aducir las amenazas sobre el fin del mundo que encontramos en internet, algunas basadas en las profecías de san Malaquías, según las cuales, con el Papa actual (el 112, Pedro Romano) vendría el fin del mundo; otros aducen textos del Apocalipsis, en el que el sol se nubla, la luna se llena de sangre y las estrellas caen sobre la tierra. (Ap. 6, 12-13).

Los pronósticos actuales son preocupantes, si bien, no siempre resultan ciertos: guerras, hambrunas, migraciones, terrorismo, epidemias y la amenaza de un conflicto nuclear. La situación trágica de algunos países, nos podría parecer reconfortante, pero si nos descuidamos podemos caer en el tobogán de la tragedia. El gran escritor libanés Gibran Jalil Gibran, nos cuenta una parábola sobre una visión del mundo que, con cierta hipérbole, podría reflejar a México.

Un hombre camina en un bosque acompañado de la juventud, de pronto se acerca una mujer bellísima. A la pregunta sobre su identidad, la juventud responde: “es Melpómene hija de Júpiter, musa de la tragedia…vino a mostrarte el mundo y sus dolores, quien no conoce el dolor no sabe de la alegría”. La juventud más que una etapa de la vida es una actitud del espíritu, y el conflicto y el sufrimiento nos pueden impulsar a la superación.

De repente, la juventud desapareció y la diosa me condujo a lo alto de una montaña para tener una singular visión del mundo. Entre otras cosas “vi a los juristas comerciar con sus discursos en las calles del engaño y la hipocresía, y a los médicos jugar con el alma de los simples crédulos”. Nos encontramos con el lamentable deterioro de algunas profesiones.

“Vi a los pobres, indefensos, sembrar, y a los poderosos cosechar y comer, mientras la injusticia que la gente tiene por ley, se encuentra activa”. Esto nos muestra el gran deterioro social, la mala distribución de la riqueza y el incremento de la pobreza, que según Amartya Sen (Premio Johan Skytte en Ciencia Política 2017), no solamente consiste en la carencia de lo material, sino incluye las categorías de ser, estar y hacer, la carencia de libertad.

“Vi a la mujer como arpa en manos del hombre que no sabe pulsar sus cuerdas y sólo produce disonancias” Estamos ante el abuso, el acoso a las mujeres y los feminicidios. “Después vi a la tiranía con una poderosa comitiva que la gente llamaba libertad”. Esto se refleja en la “dictablanda”, la violación de los derechos humanos y las restricciones a la libertad de expresión. “Vi a la religión sepultada en los libros y a la idolatría sustituirla”. Estamos ante el secularismo, el ateísmo, la mediocridad de algunos creyentes y la hipocresía religiosa.

Ante esta visión pavorosa pregunté ¿es este el mundo? ¿es este el hombre? Ella respondió: “este es el camino del alma, lleno de injusticias. Esta es la sombra del hombre. Esta es la noche, pero sobrevendrá la aurora”, cuando la hija de los dioses desapareció me encontré con mi juventud. Este es el aspecto brillante que podemos vislumbrar con nuestro trabajo y actuación ética en el futuro próximo de nuestro país. Feliz año 2018.

*Profesor emérito de la Universidad Iberoamericana

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