Opinión

Felipe González y los estados de ánimo

     
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Josefina Vázquez Mota. (cuartoscuro)

Si el líder no es capaz de hacerse cargo del estado de ánimo de los demás, no puede cambiarlo. El primer paso es saber cuál es el estado de ánimo del otro. El segundo paso es tener muy claro el proyecto.

“Explicar qué está pasando en el mundo me parece extraordinariamente importante para comprender nuestra realidad. Y una manera de hacerlo es por medio de los estados de ánimo regionales del mundo.

“Si voy a Asia, me doy cuenta de que su estado de ánimo responde a dos convicciones básicas: nunca hemos vivido mejor que ahora desde que tenemos memoria histórica; y el futuro nos pertenece, así que vamos a vivir mejor cada día.

“Ahora pongo el contrapunto y llego a Europa.

“Creemos que Europa ya no volverá a ser lo que fue. No sabemos en qué se convertirá y eso nos genera desasosiego e incertidumbre. Si preguntas a los europeos, 80 por ciento cree que sus hijos no van a tener mejores oportunidades que ellos. Estamos exactamente ante el estado de ánimo contrario al que prevalece en Asia.

“En mis estudios, México destaca como uno de los nueve países que serían responsables del crecimiento de 70 por ciento de la economía mundial en los próximos 15 años. Yo tengo a México en la lista, pero no por capricho ni por afecto, sino porque me da en los estudios que hemos hecho.

“El gran problema es que los mexicanos no se lo creen o que lo creen muy pocos. Hay algunos 'perros verdes' o bichos raros que saben que ese potencial existe, pero lo normal es que no se lo crean. Por tanto, tienen un estado de ánimo que no es bueno.

“El liderazgo tiende a ser profesionalmente optimista y eso no sirve. La profesionalización del optimismo no funciona.

“No hay que confundir la lealtad con la obsecuencia personal. La lealtad es la lealtad al proyecto. La lealtad es ser capaz de decir la verdad al líder aunque no le guste.

“Si se quiere vencer ese estado de ánimo negativo y hacerlo positivo, o mejorarlo si ya es positivo, la gente ha de pensar que tú crees en lo que estás haciendo.

“Para enfrentar la falta de aliento también es clave la construcción de acuerdos.

“Los pactos de La Moncloa tienen un sentido completamente distinto del que se le atribuye.

“Lo que cambió a España no fueron pactos en sí, fue la actitud de la gente, que nos llevó después a pactar la Constitución y pactar algunas reformas básicas.

“Hay muchas cosas que discutir, pero existe un espacio básico con el que no se juega. Puede haber un gobierno de un color o de otro, pero ese espacio se mantiene.

“Entonces, la credibilidad de un país depende de que haya cosas que pasen por encima de las etapas de gobierno, de las alternancias. Éste es el requerimiento básico para la credibilidad del país y su previsibilidad de mediano y largo plazos.

“En el arte de gobernar hay una cierta magia. El espacio sobre el que se gobierna es un espacio de pluralidad de ideas. En nuestros países hay tantas ideas como habitantes.

“En el espacio público compartido se dice: 'Yo me siento unido a ese objetivo, aunque nunca votaría a este tipo'.

“El discurso de los derechos se agota. Todas las campañas electorales son subastas de derechos en las que se olvidan las obligaciones.

“¿Por qué no le podemos decir a la gente que tenemos que trabajar más y mejor si queremos competir? ¿Por qué no recuperamos en la política un lenguaje que no sea 'de madera' y que le diga a la gente la verdad? Este es el primer paso para acercarse al estado de ánimo de la gente.

“Cuesta mucho hablar con la verdad porque creemos que no da resultados en lo político. Estamos demasiado obsesionados por la idea de ganar unos cuantos votos más.

“Sin duda, uno tiene que gobernar pensando en la siguiente generación. Pero sin perder de vista que, para cambiar el país, se tienen que ganar las elecciones y no a la inversa. El objetivo no es obtener el poder sino saber que el poder es un instrumento de cambio.

“Si uno pretende solamente 'ganar el poder' y ya, estamos jodidos. La mitad de los políticos luchan por el poder y no por cambiarlo.

“El poder marea. Oriana Fallaci le preguntó a un Andreotti ya muy mayor que había estado siempre en el poder: ¿Usted cree, como cree todo el mundo, que el poder desgasta? Y Andreotti respondió que sí, naturalmente, desgasta sobre todo al que no lo tiene”.*

Estos pasajes de mi conversación con Felipe González en el año 2011 son más actuales, relevantes y más urgentes que nunca.

* Conversación con Felipe González, Nuestra oportunidad: Un México para todos, Josefina Vázquez Mota. Editorial Aguilar 2011.

Twitter: @JosefinaVM

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