Opinión

Federalismo sin municipios

Inédita la acción del secretario de Gobernación, exgobernador de Hidalgo, al salir a hablar con los manifestantes del IPN. Si esto hubiera sucedido en 1968, quizás el país no tendría que recordar el 2 de octubre.

El próximo lunes se formaliza la creación de la Conferencia Nacional de Municipios de México (Conamm), integrada por las tres organizaciones más importantes, la Fenam (Federación Nacional de Municipios de México), la ALMAC y la ANAC (Asociación Nacional de Alcaldes), en la ciudad de León, Guanajuato. Es un hito este acuerdo que fortalecerá a los municipios en su lucha para que realmente se les considere un orden de gobierno, no como hasta la fecha que son “el patito feo” del llamado federalismo mexicano, centralista al extremo.

Esta semana se realizó con poca relevancia el "Seminario sobre federalismo y unidad nacional" en el Senado de la República; la semana anterior el llamado "Federalismo: deuda subnacional, potestad tributaria", organizado por el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM y el próximo lunes el evento relevante: el encuentro constitutivo de la Conamm.

Dos cosas en las que hay que pasar del dicho al hecho: se pondera al federalismo como una panacea, forjadora de unidad nacional, lo que implica descentralización, coordinación entre pares, pero que cada quien cumpla con lo que le toca. El federalismo fiscal es su espina dorsal. Por otra parte, se considera al municipio la célula básica del mismo. Sin embargo, cada vez se apuesta más a la centralización, sobre todo en materia fiscal, tanto de ingreso como en el gasto, las transferencias condicionadas -el gasto federalizado- al cumplimiento de normativa central, o los pari passus, condicionados a una aportación local.

Si este fenómeno es claro, la relación gobierno federal-entidades federativas, se multiplica entre estas y los dos mil 445 gobiernos municipales, donde ha imperado la opacidad, discrecionalidad y violaciones a la Ley de Coordinación Fiscal.

El gobierno federal también los ha ignorado, a pesar de que desde el nacimiento del artículo 115 constitucional, se considera al municipio como orden de gobierno y se le da la exclusividad de la recaudación del Impuesto Predial. Se han realizado modificaciones a la ley, hasta impulsar acciones que lesionan las limitadas facultades del municipio.

En los últimos años, desde 2008, en la Ley de Coordinación Fiscal se divide en dos partes el Fondo de Fomento Municipal: 15 por ciento para el Fondo y 85 por ciento para los municipios de entidades federativas coordinadas en derechos, lo que significa que si una entidad se descoordina sin consultar a sus municipios, dejan de recibir los recursos; hasta la pretensión de quitarles la administración del Impuesto Predial a través de la firma de convenios de colaboración administrativa, que en los hechos significa quitarles la administración del Predial, que por lo menos 100 municipios si realizan con eficiencia e interés fiscal. De esto están conscientes un número importante de municipios y las organizaciones que crearán la Conamm.

Por otro lado, en muchas entidades federativas se ha depredado la base del Impuesto sobre Tenencia, y en algunas se ha eliminado y no se ha compensado a los municipios por la pérdida por lo menos 20 por ciento que por ley les corresponde.

En algunas entidades federativas se les esquilman los recursos de participaciones, que de acuerdo a la Ley de Coordinación Fiscal, las participaciones se deben pagar en tiempo y forma, antes de cinco días, o no se les pagan como ha sido el caso del FEIEF (Fondo de Estabilización de los Ingresos de las Entidades Federativas), o los ajustes en algunas entidades del sureste, o se les pagan tarde y recortadas. Hay múltiples ejemplos al respecto.

Necesitamos un federalismo con municipios.