Opinión

Fazlulá amenaza el “retiro” militar de Afganistán


 
Justo cuando Estados Unidos negocia la permanencia de sus tropas en Afganistán ––como quedó claro desde que Barack Obama asumió en 2009, mientras se retiraba de Irak––, la estrategia de bombardeos con aviones teledirigidos del Pentágono y la CIA en el vecino Pakistán contra la guerrilla del Talibán amenaza con una escalada de la lucha en ambos países.
 
El asesinato con un drone del ultimo dirigente del Talibán pakistaní propicio al diálogo con el gobierno de Islamabad, Hakimulá Mehsud, ha dado lugar a la llegada al mando del predicador radical mulá Maulana Fazlulá, quien a principios de mes recalcó que no habrá más pláticas por la intervención militar norteamericana. El poder de Fazlulá está cimentado sobre todo en el Valle de Swat, una bella región entre pasos montañosos con gran potencial turístico donde el movimiento de los estudiantes del Islam ha impuesto a rajatabla la ley coránica y, por tanto, intentó asesinar a Malala Yusafzai, la activista de 15 años por la educación de la mujer.
 
 
Modificación
 
De acuerdo con Asia Times, las ambiciones de Fazlulá pasan por modificar el escenario de la guerra en Pakistán de las zonas tribales autónomas de Waziristán a Jyber Pajtunjwa, la antigua Frontera Noroeste limítrofe con Afganistán, que ofrece las condiciones para una larga campaña de desgaste entre los rebeldes y el ejército.
 
Ayer, en tanto, uno de los aviones robot liquidó en esa misma zona a Maulana Ahmed Yan, líder espiritual de la red Hakkani, también aliada al Talibán. Indudablemente, estos acontecimientos influirán en la negociación en Kabul, donde el presidente Hamid Karzai, impuesto por EU desde la invasión de 2001 tras los atentados en Nueva York y Washington, quiere dejar a su sucesor la decisión de mantener a unos 15 mil soldados norteamericanos de aquí a 2024 al menos. Sólo como ejemplo de la descomposición que vive Afganistán desde entonces, cabe resaltar que el país se consolidó este año como el mayor productor de amapola del mundo, con un aumento de 13 por ciento, de acuerdo con datos del Programa de Naciones Unidas Contra el Delito.
 
Este escenario, apunta por su lado el investigador William Engdahl, amenaza los planes de Beijing para desarrollar un importante corredor energético y comercial de 2 mil kilómetros entre Gwadar, Pakistán, y la provincia china de Xinjiang.