Opinión

Fatiga del maestro impune

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil encontró la noticia en la primera plana de sus periódicos de papel. Los maestros de Oaxaca se han servido con el cucharón del puchero. Gil lo leyó en su periódico El Universal. Los maestros de la CNTE asaltaron dos aeropuertos, el de Oaxaca y del Huatulco, varias gasolineras, cerraron carreteras y bloquearon la terminal de autobuses ADO.

Los mentores, anjá, están muy molestos porque sus pagos vendrán de la caja federal y no de la estatal. 70 mil maestros cobrarán los salarios que devengan por asaltar y bloquear en otro banco, qué contrariedad, algo sencillamente inadmisible, nomás faltaba. Además, si les quitan la caja estatal, les recogen la canasta de la transa. Eso sí, los señores y las señoras que cobran por no dar clases recogieron sus cheques de la segunda parte del aguinaldo.

Entre los pocos acuerdos que hay en estos días destaca la unanimidad que concentra el rechazo hacia los maestros violentos, una fatiga del maestro impune. Sí, Gil sabe que no todos los maestros son como los rufianes de la CNTE y la CETEG, con la pena. En el aeropuerto de Huatulco, pobladores armados con palos y piedras obligaron a los profesores (es un decir) a disolver la manifestación que habían instalado por la mañana. En cambio, el aeropuerto de Oaxaca fue bloqueado (la voz pasiva seduce a Gil) durante más de diez horas y se cancelaron 17 vuelos. Mohamed Otaki Toledo (por su nombre lo conoceréis) afirmó que habrá más movilizaciones. Movilizar es el verbo del asalto y el bloqueo, de la ausencia de gobierno y de la impunidad. Síganlos dejando.

Los otros maestros

Como diría la extinta madre de Gamés: los maestros ya lo tienen hasta la coronilla, se aparecen hasta en la sopa haciendo, como diría el poeta en momentos de lirismo exacerbado, chingadera y media. Perdón, así es la poesía, intensa y de fragancias no tan sutiles. En Acapulco, grupos de embozados acudieron a varias escuelas para impedir la capacitación de los docentes para la prueba magisterial. Así se las gastan y se las pagan los maestros de la CETEG.

Según una nota de Alfonso Juárez de su periódico Reforma, cuando la avanzada de maestros ingresó a la Unidad Académica de Comunicación y Mercadotecnia, adscrita a la Universidad de Guerrero, los golpeadores se dieron cuenta de que el INE capacitaba a funcionarios para las elecciones. Los integrantes de la CETEG les quitaron la papelería y los desalojaron del lugar. Muy bonito, en la línea de legalidad y el respeto a los otro. Síganlos dejando.

Que la boca se le haga chicharrón a Gamés, pero en Guerrero la violencia, la impunidad y la tensión social llevan rumbo de colisión. Los maestros, o lo que sean, se han persuadido de que encabezan una insurrección social y se asoman al abismo. Quizás es demasiado tarde para evitar una balacera. Cuando Gil se pone apocalíptico e integrado corre a verse al espejo para decirse cara a cara: no nos pongamos a vaticinar el desastre, ¿estamos?

A los maestros de la CETEG les gusta el secuestro exprés. Al diputado perredista Jorge Salgado lo bajaron de su camioneta, le gritaron asesino y le advirtieron que no le permitirían hacer campaña política. Los maestros han amenazado a los burócratas y les han pedido que no se presenten a trabajar en las oficinas del Palacio de Gobierno. De paso, los maestros informaron que revisarán las oficinas federales y estatales pues éstas deben permanecer cerradas hasta que aparezcan los 43 normalistas de Ayotzinapa.

Lectora y lector: leyeron bien, la mayor parte del estado se encuentra en manos de la CETEG, arrancárselos podría costar sangre y fuego. ¿Más augurios funestos?, se dijo Gamés, cara a cara frente al espejo. En Acapulco y sus alrededores, 20 mil alumnos no van a la escuela pues el paro mantiene cerradas las aulas. Ramos Reyes Guerrero, dirigente de la CETEG, afirma que quien padece vandalismo es la CETEG. Mju.

Liópez al ataque

Liópez se frota las manos y se relame los bigotes. En gira por Veracruz afirmó que el PRI y el PAN van a comprar votos en las elecciones. A Gil le alcanza para comprar unos once votos, ¿dónde los venden? Gamés se imagina muy orondo con sus once votos flamantes, recién comprados: Buenas tardes, me da por favor once votos. ¿Tan caros? Ni que fueran de oro. Entonces mejor seis, con ésos se las arregla Gilga.

La máxima de Kant espetó dentro del ático de las frases célebres: “Tan sólo por la educación puede el hombre llegar a ser hombre. El hombre no es más que lo que la educación ha hecho de él”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX