Opinión

Fantasmas del pasado

La psicóloga dice que le preocupa cuando sus palabras parecen no entrar en mí. Es que a veces hay semanas en las que no quiero hablar ni escuchar a nadie. Las palabras se me vuelven un nudo en la garganta. Las preguntas me acorralan, pensar en el pasado me pone triste y de un humor negro. Debo ser un imbécil porque teniendo los años que tengo, aún siento terror de regresar a algunos lugares de mi niñez.

En las últimas semanas me da miedo que llegue la noche al punto que no puedo dormir. Prefiero el insomnio a las pesadillas donde rostros horribles me persiguen para lastimarme. Prefiero pasar una noche en vela a soñarme gritando que alguien me rescate del mundo de los muertos porque yo todavía no debería estar ahí

–Las experiencias de trauma infantil quedan grabadas en lugares remotos de la memoria, en el inconsciente. A veces ciertos momentos, experiencias sensoriales y experiencias de todo tipo, detonan el recuerdo del trauma: maltrato, abusos, omisiones graves en el desarrollo. El trauma aparece como miedos irracionales, pesadillas, insomnio, ansiedad generalizada, depresión. Tiene muchas manifestaciones. Lo que no tiene son palabras que lo nombren.–

No le deseo ni al peor de mis enemigos sentir estos miedos y temores que ni yo mismo entiendo.
Cuando la psicóloga me hace preguntas, siento incomodidad y ganas de irme corriendo. Huyo de las preguntas, oculto esa parte de mi historia de la que me avergüenzo y que he ocultado cuidadosamente durante todos estos años.
He logrado montar un personaje con narraciones más o menos aceptables. La manía de la gente que lo quiere a uno por saber más cosas sobre el pasado como una forma de amor, es una amenaza constante para mí.

– A Manuel no se le ha ocurrido hasta ahora que esa vida que él no eligió, que esas experiencias de abuso sexual de las que fue víctima en el internado (que cuando recuerda siente deseos de morir), podrían no regir su vida. No ha logrado procesar que fue una víctima y que por tanto no debe sentir vergüenza. Manuel ha logrado sobrevivir y formar una familia. Es un hombre funcional, que ha vuelto del secreto de su pasado la piedra angular de su biografía, siendo hasta el momento incapaz de trascenderla. –

Hoy pude contarle a Marce, mi mujer, que fui abusado sexualmente de los 8 a los 11 años. Estuvimos llorando durante horas. No paré de hablar y ella no paró de abrazarme y de darme besos en la cara. Tremenda sorpresa me he llevado. Marce me ama más ahora que sabe la verdad. Me admira por haber sobrevivido, por haber escapado de ser aniquilado por el abuso. Dice que debería habérselo contado antes, pero no podía. Apenas entendí que estoy parado en una isla de seguridad. Que mi presente es suficientemente sólido como para poder volver a esos lugares horribles, nombrarlos y acomodarlos en el lugar de lo que no se puede cambiar, de lo que uno no eligió ni se pudo escapar porque era solo un niño.
Me he sentido aliviado al dejar salir las palabras y al poder contarle mi historia completa a la compañera de mi vida.
Creo que haberlo dicho es el comienzo de otra vida en la me siento menos perseguido y en la que no tengo porqué vivir con vergüenza.

–Todos llevamos heridas del pasado. Fracturas, cicatrices, el alma un poco rota. Aceptarlas y nombrarlas, especialmente cuando han sido traumáticas, es un camino para dejar de perseguirse en sueños y en vigilia por lo que fue. Siempre se nos olvida que quien nos ama, nos ama por todo lo que somos, incluidas las fracturas y las cicatrices.

Vale Villa es psicoterapeuta sistémica y narrativa. Conferencista en temas de salud mental.
valevillag@gmail.com
@valevillag