Opinión

Falsa bipolaridad

Varias veces he leído sobre las experiencias casi psicóticas que describen la sensación de separación del propio cuerpo. Como verse desde un plano aéreo, sobrevolando la conciencia como si una fuera otra, que actúa como si fuera otra persona y que hace y dice cosas que le resultan ajenas. Como si esa yo no fuera yo.

Desdoblarme de mí misma y sentir algunas mañanas que dos o más habitan en mí. Dos en contradicción. Una quiere lo que la otra detesta. Una ama y la otra odia al mismo objeto. O el mismo pedazo de historia produce anhelo y repulsión.

–Ana pasa por una crisis de identidad importante. Su padre murió recientemente y la vida se le ha vuelto un infierno de responsabilidades casi imposibles de cumplir. Ha encontrado en la dualidad una solución para su tristeza que después se le vuelve infierno. No sabe más quién es.

Me pasa en la vigilia y en el sueño. Intento reparar sin éxito las heridas que todos cargamos, resolver las inquietudes que causan mi insomnio. Pero la mujer sensata que buscar arreglar lo que está mal, se enfrenta a otra mujer que es impulsiva y que solamente quiere vivir sin pensar en los costos de elegir unas cosas y renunciar a otras. Que lejos de reparar, agrava sus heridas.

Sueño con las calles de mi infancia. Estoy desnuda, descalza, me persiguen para lastimarme. Tengo las piernas paralizadas y no tengo voz para pedir ayuda. Me despierto y me siento sola y perdida también en las calles del presente.

Pienso en mi vida como una sucesión de pérdidas. De personas, objetos, lugares, capacidades sentimentales. Experiencias de pérdida que ahora busco compulsivamente al elegir mal mis proyectos amorosos, al abandonar a la mitad asuntos que me habían apasionado meses antes, al desconectar el teléfono los fines de semana porque no quiero hablar con nadie.

–Ana tiene una depresión crónica desde hace mucho tiempo. Ha sido difícil rastrear el origen porque ha vivido muchos eventos tristes en los últimos años. En apariencia, tiene mucha energía, un carácter fuerte y casi no llora. En lo íntimo, su pesimismo es casi insoportable. Difícilmente habla de las causas de la tristeza. Se repite incesantemente que no se va a detener a revisar lo que le duele, porque el pasado ya no puede cambiarse.

Hay días que juego papeles tan variados, tan incompatibles entre sí, que casi sufro un ataque de ansiedad. La sensación de continuidad y de poder ser la misma en todos los contextos, se ha convertido en dispersión. Quizá el gran proyecto de mi vida debería ser recuperar alguna de mis identidades y quedármela. Conformarme. Privilegiar la paz y el aburrimiento por encima de mi loca necesidad de vivirlo todo para no sentirme triste y sola.

Mi vida es un vértigo y un torbellino que no me ha hecho feliz. Me paso días y días buscando culpables. A veces pienso que crecí con más represión de la que cualquier niña podría soportar. Otros días creo que traía estas dualidades en los genes y que aunque la terapeuta dice que no cumplo con todos los criterios para el diagnóstico de bipolaridad, viven en mí dos que se sabotean una a la otra.

La racional está llena de controles obsesivos, es persecutoria, perfeccionista y cuadrada para planear su vida. Y tiene ganas de armar una vida estable.

La otra es una loca que vive todo con prisa, sin paciencia y sin mesura; que sólo quiere existir sin pensar, que destruye a su paso cualquier cosa que haya tenido valor hasta ese momento. Desde el amor que algún romántico ingenuo haya querido darle, hasta los sueños de futuro que su locura devora en segundos.

–Las crisis personales son típicas de ciertos momentos del ciclo de la vida. Los duelos, las adolescencias de los hijos, la separación o el divorcio, las crisis financieras, la pérdida de la juventud, los amores importantes que se han roto. Ana parece una bipolar de libro. La realidad es que solamente está intentando lidiar con un cúmulo de tristezas no procesadas, jamás nombradas, que hoy se expresan como inestabilidad emocional.

Vale Villa es psicoterapeuta sistémica y narrativa. Conferencista en temas de salud mental.

​Correo: valevillag@gmail.com

Twitter: @valevillag