Opinión

Falla “filibusterismo’’ en reforma energética


 
Más largo que un gasoducto en Siberia y más complejo que rediseñar una refinería en México, resultó ayer el debate sobre la reforma energética en el Senado de la República.
 
 
La discusión en las Comisiones terminó en empate la madrugada del martes, por lo que los presidentes de las Comisiones de Energía, Puntos Constitucionales y Estudios Legislativos Primera presentaron un addendum a la Mesa Directiva que lo turnó al pleno cuando se reinició la sesión por ahí de las tres de la tarde de ayer mismo.
 
 
El agregado y el resto del dictamen fueron puestos a votación en el pleno; fue votado por todos los senadores presentes, incluidos los del PRD, que luego de ocho oradores se dieron cuenta que había materia para impugnar el documento.
 
 
Por más que trataron de alargar el debate cuestionando el procedimiento para presentar el documento, no lograron revertir la decisión.
 
 
Las modificaciones que comprende el agregado, sobre todo un párrafo adicional al artículo 28 Constitucional, amplían las posibilidades de participación de capital privado en el sector energético del país, pero también precisan los límites de tal participación así como los derechos del Estado mexicano sobre los hidrocarburos.
 
 
Para la oposición, el agregado –“una chicana’’, según Manuel Bartlett, que de eso sabe un buen-, es la confirmación de la privatización de Pemex.
 
 
El debate fue duro y rudo, pero el mayor oficio de los panistas y priistas se impuso para destrabar el tema del “método’’ para llevar la discusión al tema de fondo, la reforma plasmada en el documento.
 
 
La discusión se alargará, incluso mucho más allá de lo que preveían con optimismo los priistas.
 
 
En el mejor de los casos, la discusión terminará este día por la tarde, si es que no hubo durante la madrugada la toma de la tribuna.
 
 
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La Cámara de Diputados, como le comentamos ayer, aprobó la ley reglamentaria del artículo 35 Constitucional, en materia de consulta popular.
 
 
Y aunque muchos celebran el hecho como una victoria “de la izquierda’’, habrá que leer bien el documento –que tiene que ser aprobado aún por el Senado de la República-, ya que contiene condicionamientos para proponer una consulta y después para hacer vinculante u obligatorios los resultados.
 
 
La consulta puede ser propuesta por el 33 por ciento de algunas de las Cámaras o por el 2 por ciento de los ciudadanos en la lista nominal de electores.
 
 
Para que los resultados de una consulta puedan ser vinculatorios tiene que participar en ella ¡el 40 por ciento! de los ciudadanos de la lista nominal de elecciones, cuando el promedio de participación en una elección local es inferior a ese porcentaje.
 
 
Si participa un porcentaje menor, los resultados de la consulta no serán válidos.
 
 
¿Así o más complicado?
 
 
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Muchas y no menores han sido las polémicas en las que se ha visto inmerso el delegado en Coyoacán, Mauricio Toledo, acusado de actos de corrupción que sin embargo no le han sido probados.
 
 
Para muchos el tema se inscribe en la lucha por el control de la poderosa delegación Coyoacán, platillo apetecible para cualquier partido.
 
 
Pero más allá de estas consideraciones. Toledo ha emprendido una campaña para tratar de desvirtuar los argumentos en su contra, que lo tachan de todo menos de eficiente.
 
 
Por lo pronto,  ha iniciado un proceso para transparentar su gestión de gobierno acercándose como pocos delegados al Instituto de Transparencia del DF que encabeza Oscar Guerra Ford, para que se certifiquen que todos los movimientos del gobierno local se hacen conforme a la norma.
 
 
A ver si eso le alcanza para limpiar su imagen.