Opinión

Falla el impuesto a las transacciones


 
De cara al encuentro del G-20 en San Petersburgo, la Unión Europea acude ante sus socios asiáticos de alto crecimiento y libre empresa con el equivalente a su “nota de suicidio”, el polémico impuesto a las transacciones financieras (FTT, por sus siglas en inglés), afirma Patrick L. Young, uno de los gurús de la globalización y el dejar hacer y dejar pasar pese a las lecciones de la crisis de 2008.
 
 
La cumbre en la segunda ciudad rusa, asevera, se produce en un momento “pivote”, en el que por primera vez en cinco siglos de hegemonía occidental, Oriente se halla en igualdad de condiciones económicas y sus contrapartes insisten en ofrecer recetas del pasado, hundidos en su adicción al dinero vía impuestos. Sin entender, recalca, que el panorama ha cambiado desde que en 1999 el premier canadiense, Paul Martin, propuso el G-20 para que las economías emergentes tuvieran un lugar en la mesa de los ricos.
 
 
En RT, Young, autor con Thomas Theys de Capital market revolution (FT Prentice Hall, 1999), libro en el que pronosticó que las operaciones digitales desplazarían al viejo piso bursátil, mientras que los fondos de cobertura de riesgos se convertirían en “elementos masivos” de los mercados de inversión, explicó que los “principios de Pittsburgh” enunciados por el G-20 en la debacle en 2009, se han cumplido a cabalidad en las legislaciones nacionales para evitar, en lo posible, otra quiebra como las de AIG y Lehman Brothers mediante el control de las tasas de interés “bajo la mesa”.
 
 
Anglogermanos
 
 
No obstante, continúa, lo que no pueden entender el premier británico, David Cameron, y la canciller federal alemana, Angela Merkel, es que con el FTT quieren “colgarse a su modelo de bienestar social en bancarrota y jugar a la política con la banca alemana y el éxito de la City como la mayor plaza financiera”.
 
 
Incluso los economistas de la UE aceptan que el impuesto es una invitación abierta para que los inversionistas salgan del bloque ––así ocurrió en Suecia recientemente–– y se instalen en sitios más atractivos, como Singapur, Turquía o Moscú.
 
 
Francia e Italia, añade Young, han instaurado el FTT sólo para observar el derrumbe de las inversiones; y por si fuera poco, ahora Berlín y Bruselas la han emprendido contra la “banca en las sombras” o “fantasma”, que utilizando mecanismos en Internet, como los Bonos de Impacto Social, Peer to Peer e incluso las “criptomonedas” (el Bitcoin), marcan el camino hacia el futuro, por encima de los antiguos banksters que los líderes europeos se obstinan en proteger con sus regulaciones excesivas.