Opinión

Factores externos e internos en la perspectiva para el peso


 
En las últimas jornadas, el peso se ha ubicado en una posición más débil respecto al dólar de lo que anticipábamos para este comienzo del año. No obstante, no parece haber una razón fundamental para reconfigurar el escenario para los próximos meses. Es decir, creo que existe espacio de fortalecimiento del peso en el corto y mediano plazos.
 
 
En particular, esperaba que hacia finales de 2013 y principios de este año, la conjugación de factores tanto internos como externos diera como resultado un nivel del peso frente al dólar inferior a 13 unidades.
 
Lo anterior estaba apoyado fundamentalmente en el esclarecimiento parcial de dos factores de incertidumbre clave: (1) el tema fiscal en EU (con fechas críticas a principios de este año) y (2) el anuncio de menor ritmo de compras por parte de la Reserva Federal de EU. En el ámbito local, la aprobación de las reformas restantes también tenía un papel preponderante en la perspectiva cambiaria.
 
 
El peso no ha estado solo en su debilitamiento en lo que va del año, tal tendencia ha sido generalizada en buena parte del bloque emergente. Creo que no es coincidencia que las cifras económicas de EU hayan tenido una lectura positiva en ese mismo periodo.
 
 
En particular, una mejoría equivalente a casi 28 por ciento en el índice de sorpresas económicas de Citi durante lo que va de 2014, ha tenido como contrapartida un debilitamiento generalizado de las monedas emergentes frente al dólar.
 
 
En este contexto, es posible que la mejoría mostrada por los datos de EU hayan venido reforzando la idea de que el ritmo de desaceleración de compra de bonos por parte de la Fed pudiera ser más acelerada de lo estimado hace apenas un mes. Lo anterior tendría como reflejo lógico el debilitamiento de las monedas emergentes frente al dólar en previsión del comienzo de un proceso de normalización en las condiciones de liquidez financiera internacional.
 
 
Como factor externo adicional, es importante mencionar que buena parte de las monedas emergentes han tenido como contexto reciente un deterioro en fundamentales (en especial en crecimiento económico y déficit en cuenta corriente).
 
 
Aun así, resulta alentador que hasta ahora la incorporación de un escenario de menores compras de la Fed se haya llevado a cabo en un contexto de funcionamiento “normal” de los mercados cambiarios a nivel global.
 
 
Una vez planteado lo anterior, hay factores importantes que podrían apuntar a una trayectoria gradual de fortalecimiento del peso a lo largo del año (hacia niveles 12.60 cierre del año). Primero, el contexto de recuperación económica que anticipamos como sostenido para el año. Segundo, el bajo nivel de déficit y deuda pública en términos relativos. Tercero, el reducido déficit en cuenta corriente. Cuarto, la proximidad en la definición de legislación clave en materia energética que podría ser punto de partida para el flujo gradual de inversión productiva. Sólo por mencionar algunos factores.
 
 
Twitter: @joelvirgen