Opinión

Fábrica de perlas mexicanas, única
en el mundo

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Perlas

Esta es una historia que bien vale la pena leer y no sólo porque representa la derrota a un vaticinio de supertécnicos especialistas de talla internacional japoneses que en la cara de chavos mexicanos afirmaron que lo que querían conseguir los connacionales “Nadie en el mundo lo ha conseguido… Ni siquiera nosotros”, afirmaron.

Dos años posteriores a esa sentencia los muchachos de Perlas del Mar de Cortés  presentaron al mundo las primeras medias perlas de una variedad de la que, efectivamente, nunca antes se había obtenido cosecha en granja.

Sigue siendo la única fábrica de perlas de la variedad Pteria Sterna en el mundo y la única fábrica perlera en los diez mil kilómetros de litoral, y más, que existen en la República Mexicana.

Ese arranque de anécdota remite a 1993. En 1995 tuvieron la primera cosecha de medias perlas sin asesoría alguna. Hoy alcanzan en la historia de la empresa la cosecha 21 en media perla y la número 16 de “perla libre”. A la fecha, de la esférica habrán obtenido en su historia 64 mil ejemplares en 12 años.

Obtuvieron la maestría a la que aspiraban (el modelo de granja perlera era parte de su estudio de maestría) y los japoneses que rechazaron ser parte del proyecto han de haber enterrado la anécdota en lo más profundo de su historia perlera, en donde siguen siendo los más conocedores y más diestros en el manejo de esta producción a nivel mundial, aunque con los cuatro mexicanos del 1993 se la tuvieron que… aguantar.

En términos comerciales, en 2000 hicieron su aparición en la industria perlera global en una feria en Tucson y posteriormente en Hong Kong. Decidieron cambiar su modelo de ser productores que abastecen al mercado perlero mundial luego de que su desarrollo propiciara burdas copias chinas.

Montaron su primera tienda en Guaymas en 1996, que sigue con buenos números de ventas . Luego abrieron en Cozumel, pero en 2014 un huracán les dejó con puras pérdidas y sin un ladrillo sobre la arena. Se llevó todo lo que estaba en el interior de la tienda.

Cada dos años sacan collares de perlas surgidas de manera natural a lo largo de dos temporadas. Son perlas que, debo entender, las ostras expulsan cuando la perla está madura. La gran contribución de esto, obtenido por los muchachos Douglas Mc Laurin, Enrique Arizmendi, José Manuel Nava y Sergio Farell, quien abandonó el proyecto por cuestiones académicas, radica en varios puntos.

Ellos armaron el proyecto perlero, lo hicieron posible, obtuvieron el paquete tecnológico el que posteriormente le compraron al propio Tec, financiador de la investigación.

La clave de éxito de esta Pyme tecnológica perlera está en haber dominado a la variedad de ostra que nunca en el mundo había sido conquistada como los muchachos lo consiguieron a pesar del vaticinio pesimista de los técnicos nipones.

Otra de las piezas claves de su éxito es ser profundamente estrictos con el control de calidad. Recién la firma de subastas Christie’s acaba de vender un collar de cuatro hilos, de la Pyme, por cinco millones de dólares.

Yo le invito a que conozca las perlas en el sitio www.perlas.com.mx para que aprecie los caprichosos tonos grises tornasolados en las perlas que consigue esta Pyme, que nos ha dado una de las historias más claras de lo que es capaz de hacer el talento de la juventud mexicana.

El mes entrante ingresan a las labores de la que será la más reciente cosecha luego de casi tres años de paciencia samaritana.

dirección@universopyme.com.mx

Twitter: @ETORREBLANCAJ

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