Opinión

Extraordinario litigio de patentes de método genético

 
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Laboratorio de Genética

Una encarnizada disputa judicial en los Tribunales de Estados Unidos está llamando la atención por la trascendencia de la tecnología protegida y las secuelas que la resolución podría tener en diversos ámbitos y jurisdicciones. Se trata de la llamada tecnología CRISPR/Ces9, que es una herramienta molecular utilizada para editar y corregir el genoma de cualquier célula, que permite cortar cualquier molécula de ADN de manera precisa y controlada, facilitando modificar su secuencia para insertar o eliminar nuevo ADN.

De hecho, se considera que el avance científico que supone esta herramienta habrá de modificar la forma en que la mayor parte de enfermedades son entendidas y tratadas en alguna medida en el futuro, y muchos científicos la consideran como la tecnología que permitirá pasar del conocimiento genérico del genoma humano a una utilidad práctica revolucionaria, que habrá de traer a grandes sectores de la población niveles superiores de bienestar, salud y longevidad.

Hay que recordar que a partir del mapeo del genoma, y de todas las patentes tramitadas por Craig Venter para reclamar su propiedad, las oficinas de patentes y los tribunales en la materia, en diversos países, establecieron el criterio de la no patentabilidad de las secuencias genómicas, particularmente por no tratarse de invenciones sino de descubrimientos. Sin embargo, las técnicas de análisis, tratamiento y modificación del ADN siguen siendo patentables.

En este asunto la disputa tiene ya un año de iniciada; por una parte está la Broad Institute, que es una entidad de investigación resultado de una alianza entre Harvard y MIT, que ha conseguido ya 13 patentes en relación a esta tecnología, y por el otro lado la University of California, que recurrió a un procedimiento de “interferencia”, a través del cual pretende se le reconozca haber inventado primero esta poderosa herramienta.

La sorpresa está dada por la aparición de un tercero en discordia, que es la empresa francesa de biotecnología Cellectis, que argumenta contar con patentes previas a las de las dos instituciones educativas, que contemplan diversos métodos de manipulación de ADN, incluyendo el CRISPR/Ces9.

El asunto toma tintes peliculescos, por las acusaciones de que Feng Zhang, uno de los principales investigadores del Board institute, habría solamente modificado aspectos superficiales de la información publicada previamente en una revista científica por dos investigadores de Berckeley. El tema recuerda los inicios de proyectos empresariales que han transformado al mundo, como el caso de Facebook y del propio MS DOS de Microsoft, que fueron ampliamente controvertidos como casos de evidente robo de propiedad intelectual.

En voz de la propia Oficina de Patentes de EUA, lo que se decida en relación a los alcances de estas patentes tendrá repercusiones mayúsculas, no solo por definir quien habrá de ostentar el mayor monopolio del mundo en la medicina del futuro, sino también y de manera particular, hasta donde los sistemas de patentes permitirán la apropiación de tecnologías de altísimo impacto para los sistemas de salud y los negocios construidos alrededor de aquellos. De hecho, los pronóstico apuntan a dos escenarios, en el primero se espera un claro recorte de los alcances de las patentes, y en el segundo, una serie de decisiones que “repartan” la propiedad intelectual de estos desarrollos entre diferentes protagonistas.

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