Opinión

Exprimir a Pemex

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En la antesala de la instrumentación de la reforma energética, a Petróleos Mexicanos no le ha ido bien. Aunque en una de las primeras acciones de dicha reforma se le asignaron 100 por ciento de las reservas probadas y posibles (2P) y 68 por ciento de los recursos prospectivos que solicitó en lo que se denominó la Ronda Cero en agosto pasado, desde esa fecha las condiciones y acciones del gobierno federal y de la propia empresa han incidido negativamente en su situación operativa y financiera.

A las complejas condiciones del mercado internacional del petróleo, que se ha traducido en una caída de 60 por ciento del precio del crudo, se suma la constante disminución de su producción que en 2014 se redujo 3.7 por ciento con respecto al año anterior, al ubicarse en 2.4 millones de barriles diarios, volumen muy lejano a los más de tres millones que se produjeron en los primeros años de la década pasada.

Lo anterior significó un deterioro de su balance primario antes de impuestos (ingresos totales menos gastos totales sin intereses) de 12 por ciento que, después del pago de impuestos e intereses, se tradujo en un déficit financiero de 133 mil millones de pesos, en comparación con 35 mil millones de pesos en 2013. Esa pérdida incrementará el patrimonio negativo de la empresa, que a septiembre de 2014 fue de menos 332 mil millones de pesos. A pesar de esos resultados, en diciembre la SHCP decidió “decretar” un dividendo y extraer recursos de Pemex por 50 mil millones de pesos, sin explicarlo ni justificarlo. Si bien el “dueño” de la empresa (representado por Hacienda) tiene derecho al dividendo, en teoría y de acuerdo con la reforma, ello aplicaría hasta 2016 cuando se avanzará en la transformación de Pemex a “Empresa Productiva del Estado”.

La SHCP se adelantó, lo que impactó en el gasto de la empresa; de ello, dan cuenta sus proveedores. Para 2015 las cosas no pintan mejor. Los ingresos de Pemex quedaron fuera de las coberturas de precios del petróleo que adquirió el gobierno federal (sólo se cubrió 26 por ciento de la producción total de crudo), por lo que el impacto financiero en la empresa será sustancial. Además, del recorte anunciado al gasto público, la mitad corresponderá a Pemex (62 mil millones de pesos).

Esta semana el Consejo de Administración tendrá que definir qué rubros ajusta, pero previsiblemente todo recaerá en la inversión nueva y/o en la de mantenimiento de sus instalaciones. Por muchos ahorros que se generen en la proveeduría como anunció la empresa, los márgenes de ajuste al gasto operativo son mínimos si no se toca al personal –práctica común en empresas petroleras a nivel internacional como se ha visto en estos días en los casos de BP, Halliburton, Schlumberger, Shell y otras–, a los servicios médicos o a las pensiones. En 2015 la inversión de Pemex se reduciría 17 por ciento con respecto al establecido en el presupuesto original. Vaya tarea para los cinco consejeros independientes de la empresa, en lo que será su primera prueba de autonomía.

Ello se da en un contexto en el que se discute la reestructuración de Pemex: la desaparición de los cuatro organismos subsidiarios y la creación de dos grandes empresas productivas que dependerán del corporativo (exploración y producción, y transformación industrial), así como de cinco empresas filiales o subsidiarias para funciones no centrales. Ello, además de las pugnas internas que significa, tendrá costos elevados cuando lo que se impone es la restricción presupuestal. Ojalá y ello se aproveche para reconsiderar algunos aspectos, como la participación de la empresa en la producción de fertilizantes.

Como ha ocurrido en el pasado, ese entorno obligará a Pemex a recurrir a endeudamiento para financiar su gasto. De acuerdo con lo que ha dado a conocer la empresa, en el primer bimestre su colocación de deuda representó 42 por ciento del programa anual. Así, Pemex sigue siendo no sólo la caja del gobierno federal sino también una importante fuente para obtener financiamientos. Ciertamente, exprimir a Pemex no es la mejor manera de prepararla para la competencia.

Twitter: @ruizfunes

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