Opinión

Expectativas vanas

    
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Donald Trump  (Bloomberg)

No debe menospreciarse el incremento de volatilidad en el mundo. Aunque México lo ha resentido más, el triunfo de Donald Trump ha alterado significativamente los equilibrios del mundo entero. No es sólo que quiera construir un muro (y que lo paguemos), o detener y deportar a millones de personas, o revertir la globalización y cerrar fronteras. Es también un desajuste en la situación europea frente a Rusia, así como en los frágiles equilibrios en los mares chinos. Todo esto ya lo hemos comentado en alguna ocasión, pero hay algo más de lo que no hemos hablado.

Desde el triunfo de Donald Trump, las bolsas de valores han subido mucho. El indicador SP500, que suele ser el mejor para entender el comportamiento del mercado estadounidense, se incrementó en 10% en esos tres meses. Había tardado dos años y medio en tener ese mismo crecimiento (desde junio de 2014 a octubre de 2016). Y antes de eso, seis meses para lograr un avance similar. Es decir, desde inicios de 2014 el SP500 ha crecido poco más de 30%. Las bolsas suelen tener buenas rachas, y no debería uno preocuparse demasiado, salvo que antes de ese 30%, el SP500 ya había crecido bastante. Entre agosto de 2011 (la disputa por el techo de endeudamiento en Estados Unidos que inició la crisis financiera de Europa) y el final de 2013, este indicador creció 52%. Puesto que son crecimientos compuestos, eso significa que de agosto de 2011 a febrero de 2017 el SP500 se ha duplicado.

Este gran crecimiento en los precios de las acciones no corresponde con el valor de los activos, de manera que la relación precio-capital (price-equity, P/E) se ha movido casi a la misma velocidad. En agosto de 2011, esta relación era de 13.8, ahora es de 26.4. Esta relación la puede usted entender como el número de años que tardará en recuperar su inversión si compra una acción. Es decir, si quiere recuperar su dinero con puras utilidades, en una acción promedio del SP500 tendrá que esperar poco más de 26 años. Es una cifra elevada, y no es frecuente que se alcance.

En los últimos cien años, un índice P/E superior a 25 puntos sólo ha ocurrido en unas pocas ocasiones. En 1921, como preámbulo de los fabulosos veinte que terminaron en la Gran Depresión; en 1933, precisamente como resultado de ese proceso; en 1992, antes de la recesión que provocó la derrota de George HW Bush en su intento de reelección y el triunfo de Bill Clinton; y después de eso, ya en el siglo XXI, sólo en dos momentos: con la locura dot com (que en el caso de Nasdaq llegó a niveles absurdos de 100 puntos), y poco después de la crisis de Lehman Brothers. Si le añadimos las ocasiones en que el P/E superó 20 puntos, hay otras cinco: en 1929, para iniciar la Gran Depresión; en 1938, en el Dust Bowl; en 1946; en 1961; y en octubre de 1987, el ajuste más grande ocurrido en un solo día.

Como ya hemos comentado, el pasado no se repite así nada más, y cambios en las estructuras implican diferentes comportamientos. Pero en este momento no se percibe alguna razón lógica detrás del crecimiento de las bolsas. Dicen los que saben que hay gran optimismo por los planes económicos del señor Trump, pero lo que hemos visto no parece que vaya a servir para nada. Sus planes de reducción de impuestos no suenan financiables, y cuando eso sea evidente, creo que tendremos un ajuste en las bolsas. Así que de una vez vamos avisando, para que luego no haya sufrimiento innecesario.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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