Opinión

¿Existe ya una excesiva toma de riesgos?

21 febrero 2013 7:22

 
Ayer se dieron a conocer las minutas de la más reciente reunión del Comité de Mercado Abierto de la Fed y vale la pena leerlas con cuidado.
 
Esta junta, celebrada el 29 y 30 de enero, alimentó las preocupaciones que ya existen en los mercados internacionales a propósito de los crecientes flujos de capital que se han dirigido hacia los mercados emergentes.
 
Las minutas que ayer se dieron a conocer indican que dentro de la propia Fed hay quienes temen que las políticas monetarias relajadas que se han aplicado en Estados Unidos podrían estar fomentando una excesiva toma de riesgos en algunos sectores de los mercados crediticios.
 
Precisamente la razón por la que el dinero ha fluido a activos como los que tenemos en México o los que hay en Brasil o en China, es porque se considera que el balance de riesgos y rendimientos es mejor en estas naciones que en las propias economías desarrolladas.
 
Las bajas tasas de interés propiciadas por las políticas monetarias laxas se traducen eventualmente en un fortalecimiento de las divisas de los países emergentes que hace que se valide la percepción de que hay poco riesgo al invertir en estas naciones.
 
No es que se esté descubriendo este hecho ni se ponga en la mesa por primera ocasión, pero el que ya sea materia de discusión en la Fed así como lo fue en la reunión del pasado fin de semana en Moscú, refleja una preocupación que ya no puede pasarse por alto.
 
Independientemente de la apariencia de estabilidad o incluso de los niveles récord que alcanzan los mercados accionarios, la realidad es que hay este embrión de inestabilidad que puede convertirse en un problema muy serio en el futuro.
 
Lo peor en estos casos es que nadie sabe bien a bien cuándo habrá de explotar y con qué violencia habrá de hacerlo. O incluso nadie sabe si al final el problema podría disolverse al paso de los meses.
 
Podemos hacer la analogía con esos tratamientos que curan una enfermedad grave como el cáncer pero generan toda una serie de efectos colaterales que se convierten de facto en nuevas enfermedades.
 
La expansión monetaria que ha mantenido bajas las tasas de interés ha sido uno de los ingredientes importantes para evitar una crisis más grave en Estados Unidos, al punto que es la economía desarrollada con mejor desempeño después de la crisis, pero ha ocasionado los problemas que le referíamos.
 
El problema es que estamos en una situación de equilibrio precario.
 
Si resulta que nuevamente hay una sacudida que mueve los mercados y cambia las percepciones de riesgo, los integrantes de la Fed que consideran que se ha propiciado una excesiva exposición al riesgo van a acabar teniendo razón.
 
¿Y el huevo?
 
¿Quién determina cuándo hay un incremento de precios que resulta excesivo en un bien o servicio que no tiene un precio administrado o controlado?
 
El caso del huevo es ilustrativo de este 'gen echeverrista' que hay en muchos de nuestros políticos.
 
En un sistema de mercado los precios los fija la competencia. Si un comercio sube el precio del huevo y los demás no lo hacen, mal para él porque va a perder clientela.
 
Si todos lo suben puede haber una de dos. O bien se coludieron para hacerlo, lo que implica una práctica anticompetitiva que debe ser sancionada por la CFC o existe alguna razón real para el incremento.
 
Sin embargo, los discursos que surgen cuando hay hechos como el problema de la gripe aviar es que no debe haber incrementos injustificados de precios.
 
El problema es que quien determina si es justificado o no el incremento es la autoridad.
 
Si hay colusión, que se sancione a quienes incurren en esa práctica. Si no la hay, con que se abra el mercado va a ser suficiente para que éste se ordene, sin gritos ni sombrerazos.
 
enrique.quintana@elfinanciero.com.mx