Opinión

¿Excepciones o reflejo de lo que somos?

 
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Ceteg. (Rosario García Orozco)

Los primeros tres meses de 2015 nos han brindado reflejos del México de nuestro tiempo. Aquí algunos ejemplos:

Autoridades de Guerrero encontraron en un crematorio abandonado 60 cadáveres de niños, mujeres y ancianos. Al parecer el dueño cobró por la incineración de estos cuerpos, entregó a los deudos algo parecido a ceniza y huyó.

El director de la Policía Bancaria celebra con alcohol su cumpleaños en sede oficial y aprovecha para hacer alarde de sus dotes de conquistador.

El Financiero (5 de febrero) hace notar que la tristemente famosa Línea 12 del Metro, con una extensión de 26 kilómetros, tuvo un costo superior (47 mil millones de pesos) al que tendría la construcción del tren rápido México-Querétaro (45 mil millones), cuya extensión sería de 210 kilómetros. Y ello sin considerar lo que habrá de erogarse para volver a poner en operación la fallida ruta.
En cesariana ceremonia, Joaquín Gamboa Pascoe, líder de la CTM, devela, orgulloso y conmovido, su propia estatua. Suenan matracas y aplausos sindicales. Emoción de lágrimas.

El gobierno de Oaxaca solicita al congreso local autorización para contraer una deuda por 2 mil 500 millones de pesos para pagar altísimas prestaciones a maestros de la CNTE. El déficit era de 7 mil millones, según explicó el secretario de finanzas del estado, pero Hacienda le entró con 3 mil 250 millones y el gobierno estatal con mil 500 millones. Por eso “sólo” faltan 2 mil 500 millones para bien pagar a maestros que, por cierto, no tienen como actividad principal dar clase sino marchar, bloquear, agredir, incendiar, amagar, extorsionar.

Otros maestros, los de la CETEG, hacen cuanto quieren amparados por un certificado de impunidad que ejercen más allá de cualquier límite.

El presidente nacional del PRI interviene para evitar la expulsión de un exlíder de su partido en el Distrito Federal acusado de operar una banda de trata de personas y además financiarla con recursos públicos. Sí, para saciar la demanda popular hay que sancionarlo, pero poquito.

El 18 de marzo, este diario revela que en una semana de 2014, nueve senadores (PRI, PAN, PRD y PT) gastaron casi dos millones de pesos del erario en viajes a Ginebra y a París.

La Auditoría Superior de la Federación detecta un daño a las arcas federales por más de 90 mil millones de pesos en el primer año del actual gobierno.

El presidente de la República nombra al titular de la Secretaría de la Función Pública y le ordena que investigue si él, el mandatario, incurrió en conflicto de interés en célebre caso.

El candidato del PAN a la alcaldía de Monterrey presume en un spot que “su capacidad lo llevó” a prepararse en la Universidad de Comillas y en la de Harvard. En total estuvo 12 días en ambas universidades. Hay vacíos tan grandes que para llenarlos hay que exhibirlos.

El delegado Mauricio Toledo, previamente señalado como responsable de amenazas, cohecho, lesiones y extorsión, es acusado de cobrar el diez por ciento del salario a sus colaboradores. Lo que pasa es que hay que reunir fondos para la campaña, pues el delegado, como casi todos sus homólogos, ahora quiere ser diputado.

El fundador y dueño de Morena, que se presenta como adalid de la democracia y que siempre está dispuesto a sacrificarse para salvar a la patria, se autoproclama candidato de su partido a la Presidencia.

El titular de la Comisión Nacional del Agua y su familia viajan para fines privados en un helicóptero de la institución. Al saberse descubierto, ofrece disculpas y paga por el servicio.

¿Son estos casos una muestra representativa de lo que somos o, por el contrario, se trata de excepciones?

Si son excepciones, dejémoslo allí, pero parece más necesario y útil preguntarnos si estos ridículos, abusos, delitos o historias insólitas reflejan lo que somos, porque si así es, o al menos tenemos elementos para dudarlo, gravísima y de monumental hondura es la tarea que nos aguarda.

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