Opinión

Evade TPP regulación de Indicaciones Geográficas

 
1
 

 

Tequila

Por más de tres años México se mantuvo a la expectativa de lo que el TPP determinaría en torno a la controversial figura de las llamadas Indicaciones geográficas, y una vez que el texto final ha sido revelado, queda la sensación de que el tiempo transcurrido es el primer saldo negativo para nuestro país; el TPP no solo no impulsa la regulación de este tipo de protección a productos de origen, sino que dirige sus esfuerzos únicamente a preservar los intereses de los países que las desconocen.

Antes del inicio de las negociaciones del TPP, México trabajaba ya de manera decidida en la regulación de las Indicaciones geográficas a fin de dotar a los productos típicos de diversas comunidades y pueblos de una primera protección esencial para su preservación y crecimiento, y se esperaba que este tratado definiría los estándares y parámetros de manera clara. La sorpresa es que la regulación misma de la figura es voluntaria para los países y, en consecuencia, los años en que el proyecto de nueva ley ha estado detenido carecen de justificación.

Las reglas que se incluyeron en el Acuerdo protegen a países como Estados Unidos y Canadá, que carecen de productos distinguidos con Indicaciones Geográficas y poseen una gran industria de quesos que utilizan denominaciones europeas, para con ello evitar que sus empresas se vean limitadas en el futuro, al menos, en el área de los 12 países del TPP. El tema es tan sensible que, como ha trascendido recientemente, las diferencias que Estados Unidos mantiene con la Unión Europea en la materia, han limitado el avance de diversos acuerdos comerciales entre las dos potencias.

La principal reserva que Estados Unidos introdujo en el Acuerdo es el de considerar ciertas Indicaciones geográficas como “genéricas” o de “uso común”, cuestionando de origen la viabilidad de la protección para un número significativo de designaciones que bajo ciertas condiciones podrían calificar en la prohibición. Al establecer estas limitaciones, resultará poco probable que nombres como “Parmesano”, “Prosciutto di parma” o “Manchego” puedan lograr reconocimiento en los países miembros del TPP.

Sin embargo, debemos recordar que como resultado de la tradición que México ha observado en materia de denominaciones de origen, somos parte de otros tratados que nos imponen obligaciones de respeto a este tipo de nombres. Gracias a estos acuerdos, nuestro país ha logrado intercambios que han permitido escalar notablemente el reconocimiento y protección de denominaciones como “Tequila” y “Mezcal” en Europa y Asia, mismos que deberemos honrar si queremos mantener estas condiciones.

De hecho, dada la reciente conclusión de la asamblea de revisión del principal acuerdo internacional en materia de Denominaciones de origen, en la que se resolvió ampliar y resignificar el reconocimiento a Indicaciones geográficas, los países que lo integran deberán reflejar próximamente sus postulados en su derecho interno. Ello conduce a que México deba tomar decisiones definitivas sobre el tema, que por décadas ha eludido. Ya no faltan piezas, ni tratados, ni ningún otro elemento que permita diferir las decisiones; decenas de Indicaciones geográficas mexicanas que han permanecido desatendidas y desprotegidas por largas décadas, siguen esperando su momento.

También te puede interesar:

Logra visibilidad movimiento mundial contra patentes farmacéuticas

Trascendental resolución permite digitalización masiva de libros

Revelan generalidades del TPP en Propiedad Intelectual